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Conociendo Cáceres

Sábado, por fin abandonaríamos el hotel del infierno, o eso pensaba yo. Pero a primera hora de la mañana recibí una llamada de la agencia diciendo que los del hotel de Mérida, donde estábamos, no nos querían anular la última noche, y que la quieren cobrar igual. Afortunadamente, mi suegra, de buenas maneras, consiguió convencer a los del hotel (con una velada amenaza de presentar una denuncia en Consumo) y por fin fuimos libres de irnos. Por desgracia este contratiempo nos llevó unas dos horas resolverlo, así que en vez de marcharnos a primera hora como era nuestra intención, tuvimos que esperar retenidos hasta las 11.

Una hora después llegábamos a Cáceres, y después de localizar nuestro nuevo hotel (Hotel Extremadura: mi crítica en Tripadvisor aquí) y dejar las maletas ya estábamos listos para recorrer las calles de su casco histórico. Apenas había una caminata de 15 minutos desde el hotel al centro, así que fuimos paseando tranquilamente por las calles, que estaban muy animadas.
078 - Cáceres
Enseguida llegamos a la Plaza Mayor: 081 - Cáceres
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Seguimos en el hotel del infierno

Nos despertamos temprano y fuimos a desayunar. El único aspecto positivo fue que había torrijas, pero el café sabía a rayos (era de polvos). Al volver a quejarnos sobre el calor de la habitación nos dijeron que no nos preocupásemos, que ya no iba a hacer tanta calor. ¿Qué clase de respuesta era esa? En fin, no nos íbamos a amargar ya de primera mañana, así que rezando para que fuera así nos fuimos a conocer Mérida.

El teatro y el anfiteatro romano

La primera parada fue en el teatro romano, donde cogimos una visita guiada. La primera visita, que era a las 10:00, ya estaba llena, así que nos tocó la de las 10:30. Mientras tanto, hicimos tiempo en una cafetería cercana, para desquitarnos del horrible café del hotel.

A las 10:30 estábamos ya en la entrada del teatro con nuestra pegatinas bien visibles. La guía, Juana, una arqueóloga, nos contó con mucha gracia toda la historia de Mérida, valiéndose de un niño que estaba allí con sus padres.

Mérida se llamaba en época romana Agusta Emérita, y fue fundada en el 25 a.C. como una colonia por veteranos legionarios licenciados (llamados eméritos), a los que se les regaló estas tierras como premio por sus buenos servicios. Más tarde se convirtió en la capital de la provincia de Lusitania, una de las 3 en las que quedaba dividida la Península Ibérica.
División provincial romana en el 27 a. C.
Fuente: Wikipedia 

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Nos hacía mucha ilusión conocer Mérida, esos restos del teatro romano hace mucho que figuraban en mi lista de sitios pendientes de visitar. Esta vez se apuntaron mis suegros, porque mi suegro había hecho la mili allí y le apetecía recordar viejos tiempos.

Una breve parada en Salamanca

Nos levantamos muy temprano, y a las 8:30 de la mañana ya estábamos en la carretera. Habíamos decidido parar en Salamanca, pues mis suegros no lo conocían, y era una buena idea parar allí, que más o menos está a mitad de camino, estirar las piernas y aprovechar para comer. Llegamos allí en torno a la una de la tarde.

Esta vez pudimos admirar la bella Plaza Mayor en todo su esplendor (el año pasado cuando fuimos Mr. Knook y yo tenía unas casetas de la Feria del Libro por toda la Plaza que limitaban su visión). Además el tiempo era magnífico y las calles estaban llenas de gente.
002 - Salamanca
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030 - Mezquita de la Koutubia
Para mí Marruecos es lo más parecido al paraíso y estoy segura de que, si tuviera que ir hasta la otra punta del mundo para hacerlo, me parecería lo más.
Esta frase de El blog de Anita, resumen bastante bien mi pensamiento también. Marruecos es tan diferente y a la vez está tan cerca que no le damos la importancia que se merece y muchas veces lo consideramos un destino "menor". Se merece desde luego una visita, porque verdaderamente es un paraíso muy cercano.

Éste es un post que intenta resumir las experiencias del viaje, esas cosas que luego se olvidan con el tiempo y que realmente constituyen casi la esencia del viaje. Éstas han sido las nuestras: 

NOS HA ENCANTADO

007 - Medina032 - Riad Lakhdar074 - Medina093 - Palacio Bahia120 - Zocos123 - Madraza Ben Yusef265 - Essaouira
  • La comida marroquí: La mezcla de especias proporciona unos sabores y olores difíciles de olvidar. La fruta y la verdura también eran de calidad. Y esos msemen o rghaif del desayuno...¡qué ricos!
  • El té moruno: Ya fuera con té o sólo infusión de hierbabuena estaba  bueno, aunque a veces se pasaban con el azúcar.
  • El ambiente de los zocos y la plaza, directamente de otra época. En los zocos es difícil no dejarse llevar, yo me hubiera traído tajines, alfombras, set de tetera y vasos y farolillos. ¡Son tan chulos!
  • La arquitectura de los palacios, las madrazas, los hoteles: Palacio Bahia, Museo dar Si Said, Mamounia... ¡Qué tendrán esos azulejos zelij que me enamoran!
  • Los cafés y restaurantes, especialmente los más guiris, auténticos remansos de paz donde relajarse y disfrutar.
  • La experiencia riad, no es un hotel de 5 estrellas, pero es el alojamiento típico y vale mucho la pena. Si además podéis desayunar en la terraza al sol ya es lo más.
  • Los olores: Cada vez que me acuerdo del riad me viene el olor del azahar de los naranjos del patio. 
  • Essaouira: A 3 horas en taxi o 2 horas en autobús desde Marrakech se encuentra esta maravillosa ciudad a orillas del Atlántico, donde se respira un aire muy distinto, más bohemio y tranquilo.
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Un último desayuno en la terraza

La mañana amaneció soleada, así que aprovechamos para tomar el último desayuno en la terraza. Mientras desayunábamos un pájaro nos vigilaba desde lo alto de uno de los árboles, esperando que acabáramos para lanzarse a por nuestras sobras. Como veía que tardábamos mucho, no se pudo resisitir y fue directo a por el zumo de naranja de mi madre. Tuvimos que espantarlo y volvió a su árbol, a seguir esperando...
312 - Desayuno en el riad
Nos despedimos de la terraza con mucha pena. A parte de la mesa donde desayunábamos, había también una jaima donde se estaba la mar de bien. Que pena que no hiciese el buen tiempo suficiente para poder disfrutarla por las noches.
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Confusión en la farmacia

Tal y como habíamos quedado con los del riad, debíamos estar desayunando a las 07:30 porque nos vendría a recoger a las 08:00 el conductor del taxi para ir a Essaouira. Nos levantamos a las 07:00 para que nos diese tiempo, pero, como siempre, tardaron bastante en preparar el desayuno y estuvo listo un poco más tarde de la hora acordada. Esta vez se habían olvidado de yogures y huevos, pero como mi madre no desayunó porque no se encontraba muy bien, Mr. Knook y yo nos repartimos los msemmen y el pan y quedamos satisfechos. Mi madre estaba mal del estómago, y tenía sus dudas sobre si venir o no, aunque al final la convencimos de que no pasbaa nada, que teníamos un conductor a nuestra disposición y podíamos parar cuando queramos si pasaba algo. Al comentarlo con los del riad nos dijeron que había una farmacia cerca, y allá fue mi madre acompañada con el conductor, que llegó mientras desayunábamos. Lamentablemente estaba cerrada todavía, así que tendríamos que parar por el camino.

El taxi, un grand taxi (que se usan para trayectos fuera de Marrakech, por oposición a los petit taxis que se usan para moverse dentro de la ciudad), es un viejo Mercedes de los años 80 por lo menos, al que se le notan todos los muelles del asiento, con trozos oxidados y el parabrisas estallado en varios sitios. Visto el panorama me arrepiento bastante de no haber cogido el autobús, que aún por encima tardaba menos... El taxista se presentó, se llamaba Ibrahim, no hablaba ni papa de español y muy poco de inglés, así que de nuevo nos tenemos que comunicar mayoritariamente en francés. Por fortuna estoy cada vez más acostumbrada, así que ya me siento bastante cómoda.

Salimos a la zona nueva, dirección Essaouira, mientras Ibrahim nos iba señalando algunos de los edificios (el teatro, la estación de tren...). Pronto abandonamos la ciudad y el paisaje llano, con apenas casas, se vuelve la norma. Sobre las 09:00 paramos en una farmacia cerca de una gasolinera, donde me bajé para acompañar a mi madre. Cuando preguntamos por el precio nos lo escribió en la calculadora: 988 Dh. No teníamos suelto y tenía que ir a sacar a un cajero para lo que le pedí a Mr. Knook que me acompañase mientras mi madre se quedaba en la farmacia. El primer cajero que encontramos no funcionaba y de camino al siguiente, que estaba bastante lejos, le comenté el precio Mr. Knook, que me dijo que era imposible que costase eso, ¡¡¡que son 98€!!!. ¡¡¡Tiene razón!!! Así que extrañados, volvimos a la farmacia y con el conductor mediante, ahora sí, entendemos que son 98,80 Dirhams, es decir, menos de 10€. Para eso sí teníamos efectivo, así que pagamos y pusimos rumbo de nuevo a Essaouira. Al volver al taxi Ibrahim nos dijo que el cinturón no era obligatorio (ya que nosotros nos lo poníamos religiosamente). Visto lo incómodo que resultaba mi asiento decidí no ponérmelo lo que restaba de camino para poder acomodarme a gusto, los muelles me estaban matando.

Un largo camino a Essaouira

El paisaje se volvió monótono durante las casi 3 horas de camino. La carretera era una recta infinita con poco que ver salvo desierto a ambos lados y alguna urbanización hortera en el medio de ninguna parte:
230 - Camino a Essaouira
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Después del tute que nos habíamos pegado el día anterior, habíamos decidimos tomarnos el día más en plan relax. Nos levantamos un poco más tarde y desayunamos en el patio del riad, ya que el día estaba nublado y la opción de desayunar en la terraza no era la más adecuada. Esta vez se olvidaron de ponernos el huevo cocido, y nos preguntaron si queríamos el té azucarado o no. Mr. Knook ve cielo abierto y se pide uno sin azúcar, porque aunque el original es con azúcar, puede ser muy dulce si no estás acostumbrado.

Guéliz e Hivernage

A las 10 salimos del riad y nos dirigimos hacia la Mezquita de la Koutubia, apartándonos de la Medina. Hoy exploraríamos el Marrakech más moderno: las zonas de Guéliz e Hivernage. El cielo estaba bastante nublado y la temperatura era bastante fresca. Echamos de menos el sol del día anterior. En el recorrido hacia la Koutubia a mi madre le llamó la atención una palmera, hasta que nos dimos cuenta de que era una antena de telefonía camuflada!
172 - Jardines de la Koutubia
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Empezando el día con un desayuno marroquí

Nos levantamos a las 07:20 para estar listos a las 08:00, que era cuando empezaba el desayuno. Lo pedimos en la terraza, adoro desayunar al sol y son muy pocas las veces que puedo hacerlo. A las 8:30 todavía no lo habían traído, así que nos quedó claro que a las 8 es cuando empiezan a hacer el desayuno, y más o menos les lleva media hora. A las 8:30 más o menos nos lo trajeron a la mesa y
por  fin pudimos deleitarnos con el tradicional desayuno marroquí, compuesto de té o café, zumo de naranja recién hecho, yogur, un huevo cocido, pan, mantequilla, mermelada y msemmen, una especie de crepes que al principio no me hacían mucho gracia pero de las que acabé siendo adicta (¡están buenísimas!)
055 - Riad Lakhdar
Superdesayuno marroquí
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Llegada a Marruecos

Nos levantamos a las 06:30 para que nos diese tiempo a desayunar y coger el transfer de las 07:45. El desayuno del hotel está bien y abre a partir de las 06:00, así que nos dio tiempo a desayunar tranquilamente y evitamos los sobreprecios del aeropuerto. Al contrario que el día anterior esta vez el transfer apenas tarda 15 minutos en acercarnos a la terminal de salidas, así que a las 08:00 ya estamos allí, a pesar de que el vuelo no sale hasta las 10:30. Nos sobra mucho tiempo, pero la verdad es que no nos quisimos arriesgar a coger el transfer de las 8:30 sabiendo lo que habían tardado en recogernos y trasladarnos al hotel el día anterior.

Una vez pasado el control de seguridad (que por cierto, por despiste, pasé con un estuche de manicura con tijeras inlcuidas en todos y cada uno de los vuelos y nadie me dijo nada) hacemos tiempo en las tiendas duty free. El vuelo aparece como retrasado y nos enteramos de que tenemos prioridad de embarque por la asignación de asientos (a pesar de que no íbamos en ninguna salida de emergencia...)

Por fin aterrizamos en Marrakech a las 13:00 horas locales (cuando deberíamos haberlo hecho a las 12:00). Nada más salir del avión y entrar en la terminal nos encontramos con el control de pasaportes. Para pasarlo hay que rellenar un formulario que se llama "tarjeta de desembarque/embarque" cubriendo los datos personales, vuelo de procedencia, etc. Tardamos más de una hora en pasar el control y hasta nos obligaron a cambiar de fila porque el funcionario de turno iba muy lento, pero por fin teníamos nuestro sellito en el pasaporte que nos permitía entrar al país.

Al salir ya nos estaban esperando con el típico cartelito con mi nombre para llevarnos al riad. El señor apenas hablaba inglés, y como nosotros no hablamos árabe toda la conversación se desarrolló en francés, lo que me vino muy bien para practicar, especialmente porque tuve que traducirle a Mr. Knook, que apenas sabe algunas palabras. El trayecto en coche duró unos 15 minutos y mientras nos fue diciendo qué era lo que íbamos viendo: los jardines, la mezquita, etc. El riad (Riad Lakhdar: mi crítica en Tripadvisor aquí) estaba en una calle principal, así que iba a ser fácil localizarlo después. Al llegar al riad nos llevaron hasta el patio. Allí nos hicieron cubrir otro papel, similar al del aeropuerto, con nuestros datos personales. Nos ofrecieron té con menta (té moruno) y nos enseñaron todo el riad: terraza, primera planta y planta baja, junto al patio, donde se encontraban nuestras habitaciones. El patio tenía dos naranjos y el olor a azahar inundaba el ambiente. En ese momento lo tenían tapado con una lona transparente para evitar el frío por las noches. Nuestras habitaciones eran las más grandes de todo el riad y las mejores decoradas (con el azulejo típico), pero estaban en la planta baja y daban al patio, así que eran poco íntimas.

Explorando la Medina de Marrakech

Estábamos ya ansiosos por descubrir la ciudad, así que tras dejar las maletas en la habitación y aligerarnos de ropa nos fuimos a explorar.

La primera prueba fue cruzar la calle, el tráfico era caótico y no había semáforos ni pasos de peatones. La gente directamente se lanzaba a la carretera y los coches paraban. Este sistema ya lo habíamos puesto en práctica Mr. Knook y yo en algún país, pero mi madre no y tenía pavor, así que como ella no cruzaba los coches no paraban. Cuando reunía el valor suficiente para cruzar lo hacía rapidísimo, como si estuvieran a punto de atropellarla. [Tip: Lo mejor es lanzarse sin pensar como hacen ellos, si te ven en la carretera paran, y si no pues aprovechar cuando cruce algún local y cruzar con él, que era la táctica de mi madre.]

Dejamos atrás las carreteras y nos metimos por uno de los arcos de la Medina y nos perdimos por las callejuelas. Nuestros ojos registraban los miles de colores, las caras, los olores...003 - Medina
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Viernes 28 de Febrero, iba a ser un día bastante estresante. El vuelo no salía hasta la noche, así que tuvimos toda la tarde para organizarnos. Con tanto tiempo, como es normal, se me olvidaron varias cosas.

Para empezar se me ocurrió comprar los vuelos para el próximo viaje a Sevilla, porque estaban bien de precio, y cuando al fin los tenía comprados me di cuenta de que había puesto mal uno de los apellidos del pasajero. Y es Ryanair. Horror!!! Cambiar de titular costaba 120€ (más caro que el propio billete), pero tras bucear por la web me enteré de que ahora daban 24 horas de gracia para cambiar algún fallo como este. Desgraciadamente son las 8 de la tarde, y el horario del teléfono de atención para estos casos es de 9:00 a 19:00 de lunes a viernes y de 10:00 a 17:00 los sábados. Me las iba a tener que arreglar al día siguiente en el aeropuerto mientras esperaba la salida del vuelo a Marrakech...

En fin, con un poco de angustia vital nos recogió mi padre para llevarnos al aeropuerto junto con mi madre, que también se había apuntado al viaje. El vuelo salía a las 22:15, pero a las 22:00 ni siquiera había aterrizado el avión, obviamente estaba retrasado.

Era la primera vez que volábamos en Ryanair con las nuevas medidas implantadas. Pensábamos que con los asientos numerados dejaría de haber esas colas infinitas pero no, resulta que ahora la gente hacía cola para entrar antes y tener sitio donde dejar la maleta de mano, ya que si eras de los últimos y el vuelo está lleno es muy probable que te la requisasen para bodega (eso sí, sin cargo adicional y dándote prioridad de embarque, algo que descubriríamos en el vuelo de vuelta porque nos tocó a nosotros).
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042 - Pariser Platz Éste es un post que intenta resumir las experiencias del viaje, esas cosas que luego se olvidan con el tiempo y que realmente constituyen casi la esencia del viaje. Éstas han sido las nuestras:

 NOS HA ENCANTADO

254 - Hotel184 - Potsdamer Platz Arkaden071 - Gendarmenmarkt279 - Fernsehturm049 - Muro050 - Checkpoint Charlie063 - Leipztiger Platz
  • El hotel, Scandic Berlin Potsdamer Platz: De los mejores en los que hayamos estado. Super bien ubicado y relación calidad-precio excelente.
  • El ambiente navideño de Berlín.
  • El mercadillo navideño de Gendarmenmarkt: El mejor de todos los que vimos con diferencia.
  • El restaurante giratorio: A Mr. Knook no le hacía mucha gracia y fue porque a mí me apetecía, pero salió encantado. Fue una de las noches más románticas que podamos haber disfrutado juntos: un sitio ideal, música en directo y la ciudad a nuestros pies. 
  • La señalización: Con letreros como los londinenses, que indican la dirección sin posibilidad de pérdida.
  • La bundesadler: El águila federal alemana se apreciaba en todas partes: edificios públicos, logos de cartas...
  • Cómo se respira historia en cada rincón de la ciudad
  • La historia del muro de Berlín, hechos, anécdotas...
  • El restaurante del museo de la DDR: Ofrece comidas típicas de la Alemania soviética.

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Campo de concentración de Sachsenhausen

Ya que el campo de concentración abría las 8:30, decidimos ir lo más pronto posible para aprovechar mejor el día, porque teníamos muy pocas horas de luz (amanecía a las 9 y anochecía a las 4) y era nuestro último día en la ciudad. Nos despertamos a las 06:00, nos duchamos, vestimos y cogimos algo de desayuno para ir tomando en el tren, ya que tardaríamos más de media hora en llegar. Compramos unos lattes en el Café Balzac y unos bollos en una panadería al lado del café.

Cuando llegamos al metro las máquinas no aceptaban billetes de 50€ (que era lo que nos quedaba suelto) ni tarjeta de crédito, sólo aceptan tarjetas Maestro. Dimos media vuelta y pedimos cambio en los dos sitios donde acabábamos de comprar, pero nos lo denegaron en los dos sitios (aún cuando hacía un minuto que habíamos ido y que a esas horas no había todavía nadie más en la calle que nosotros...). No nos quedó más remedio que comprar un gofre, que era de lo más barato que había (1,5€), para que nos dieran cambio. Por culpa de esta política estúpida nos perdimos el tren anterior y el siguiente tardó 20 minutos en venir, con lo cual habíamos acumulado un retraso de una hora en nuestros siempre tan imprecisos planes.

Más o menos una hora después llegamos por fin a Oranienburg, un sitio desolado a esas horas de la mañana. Hasta el campo de concentración había todavía unos 2-3 kilómetros, que se podían hacer a pie o en bus. Al salir de la estación nos encontramos con la parada del bus, pero éste sólo pasaba cada 40 minutos. Teniendo en cuenta que eran las 8:50 y que el siguiente no pasaba hasta las 9:18 decidimos ir andando, ya que en lo que tardaríamos en esperar el bus ya habríamos llegado. El camino desde la estación estaba bastante bien indicado, aunque a esas horas de la mañana apenas había nadie por la calle, ni locales ni turistas.

A las 9:15 llegamos por fin al campo y nos acercamos hasta la caseta de visitantes, donde un tío pasivo-agresivo nos regañó por no saber que es un sitio de conmemoración y por tanto gratuito, cuando fuimos a pagar por las entradas (de hecho yo lo había leído en la guía, pero se me había olvidado!). 229 - Memorial Sachenhasen
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Decidimos ir a Charlottenburg por la mañana. En realidad teníamos pensado ir al Campo de Concentración de Sachenshausen ese día, pero tendríamos que madrugar más y estábamos muy cansados. Además como nos había gustado tanto el tour de Berlín Unterwelten queríamos intentar ir a otro, y era incompatible con la visita a Sachenshausen.

Desayunamos en la habitación del hotel, para no perder tiempo e ir organizando el día. Nos quedaban varias cosas que queríamos ver e intentaríamos hacerlas todas ese día, a ver qué nos daba tiempo. El día anterior por la noche había mandado un mail a los del restaurante de la torre de TV para ver si tenían mesas libres, porque aunque me habían dicho en la puerta que no, la web decía que sí pero luego  la aplicación no me dejaba reservar. Mientras desayunaba recibí un mail de respuesta confirmando una reserva para cenar dos en el restaurante el sábado por la noche. ¡Viva!¡Otro milagro navideño!

Schloss Charlottenburg

Esta vez cambiaríamos de barrio. Por fin salíamos de Mitte y nos acercábamos hasta Charlottenburg, bastante diferente y con un ambiente más tranquilo. La principal atracción aquí es el Schoss Charlottenburg, el Palacio de Charlottenburgo. Junto con la entrada va incluida una audioguía para recorrer el palacio a tu aire. Al contrario que en Potsdam, que la visita era guiada e ibas acompañado de un guía o vigilante, aquí podías ir por libre y volver adelante y atrás las veces que quisieras. Eran las 10 de la mañana y no había mucha gente, con lo que casi casi teníamos el palacio para nosotros solos. 199 - Schloss Charlottenburg
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Empezamos el día intentando desayunar en el centro comercial, ya que el día anterior habíamos visto un sitio de bagels con muy buena pinta. Cuando llegamos había dos personas dentro preparando todo que nos dijeron que estaba cerrado. No hablaban nada de inglés y eran muy bordes. Desencantados salimos del centro comercial y nos vamos a otro café de Postdamer Platz (Café Balzac: mi crítica de Tripadvisor aqui) donde pedí un Apple Cinnamon Latte y una especie de croissant aplastado con canela que estaba buenazo. Además el camarero nos habló en español al vernos con cara de póker cuando me pregunta si quiero el latte groß (grande) o klein (pequeño). Se llamaba Randy y parecía puertoriqueño.

Berlin Unterwelten

La primera parada del día era una que me hacía mucha ilusión: el tour de Berlín Unterwelten. El tour no se puede reservar previamente, así que para asegurarnos las entradas queríamos estar allí a las 10:00 de la mañana, puntuales, cuando abren. Como siempre, fue imposible.

Teníamos que ir hasta la parada de Gesundbrunnen, pero entre que estaba bastante lejos del hotel, esperamos el metro, localizamos el sitio saliendo de la parada (que era bastante grande y por tanto el trayecto de salida también) y nos pusimos a la cola eran las 10:15. Justo cuando acabaron de atender a la pareja que estaba delante de nosotros en al cola, apareció en la pantalla que ya no quedaban entradas para el tour en español. Solté un ¡nooooo! que me salió del alma, pero la chica que nos atendió nos dijo en español que no nos preocupásemos, que si sólo éramos 2 teníamos sitio. Bieeeeeeeen!!!!!!! Pagamos los 10€ por cabeza de la entrada encantados de la vida.

El tour para el que tenemos entradas es el Tour 1 "Mundo entre tinieblas", que empieza a las 10:30 y dura 90 minutos. Después de esperar esos 15 minutos que faltaban a refugio de la lluvia en la estación de metro, apareció nuestra guía y comenzó a llamarnos para el tour en español. Se llamaba Silvia Brito Morales y era auténtica. Nos condujo de nuevo al interior de la estación de metro, donde, tras una puerta verde (por delante de la cual pasan cada día miles de personas sin imaginar lo que hay detrás) se encuentra el refugio antiaéreo que vamos a visitar.
189 - Volkspark Humboldthain
Puerta de acceso al refugio desde la estación de Gesundbrunnen
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Buffet de año nuevo

El día de año nuevo no abría nada temprano, así que aprovechamos para desayunar con calma en el el hotel. El buffet de desayuno era enorme. Tenía 4 mesas gigantescas. En la primera había varios tipos de panes, cruasanes, tostadas, cereales y unos dispensadores de mermeladas que cogías sobre una tulipa de barquillo. En otra mesa había varios tipos de yogur, frutas cortadas, mantequilla y margarina y varios tipos de quesos. En otra embutido, cremas de queso, ahumados y fruta fresca. En la última tenían huevos cocidos, revueltos, bacon, salchichas, habas, tomate, tomate gratinado, stollen y galletas de jengibre. Para beber había leche, café, agua y todo tipo de zumos. Mr. Knook se puso las botas y lo probó TODO.
134 - En el hotel
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Este día era especial, era la primera vez que amanecíamos fuera de España en Nochevieja. El día comenzó muy pronto, a las 8 de la mañana ya estábamos en pie y desayunando en el hotel con un par de cosas que habíamos bajado a comprar a la tienda. La idea era pasar la mañana visitando los únicos dos museos que estaban abiertos ese día: El Museo de Pérgamo y el Museo Nuevo.

Como la combinación de metro para llegar hasta allí no nos convencía mucho, decidimos ir andando hasta la Museumsinsel, la isla de los museos, lo que nos llevó una media hora. Por el camino volvimos a ver más tuberías de colores.
087 - Unter den Linden
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La Puerta de Brandeburgo

Nuestro primer día en Berlín amaneció despejado y con frío. Nos despertamos a las 06:30 porque teníamos vez en el Reichstag a las 8:15. A las 07:00 de la mañana ya estábamos listos y bien abrigados para aguantar todo un día a la intemperie. Por suerte, no se esperaban lluvias y el sol nos acompañó durante toda la jornada.

Fuimos andando desde el hotel hasta Potsdamer Platz, que se encontraba a apenas 5 minutos del hotel. Todavía era de noche y no había un alma en la calle, tan sólo unos cuantos coches.

De las primeras cosas que vimos nada más llegar a Potsdamer Platz fue el Ampelmann el famoso muñeco de los semáforos de la antigua RDA (República Democrática Alemana). A pesar de que Potsdamer Platz era zona occidental (y por tanto de la RFA o República Federal Alemana), tras la reunificación se quiso estandarizar el de la Alemania occidental pero este símbolo tan querido y popular fue defendido por un movimiento popular y se acabó extendiendo a todos los semáforos de la ciudad.
012 - Potsdamer Platz
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Llegada a Berlín

Por fin llegaba el día de despegar rumbo a Berlín. La tarifa que teníamos con Iberia no incluía maleta en bodega a la ida, así que, después de desesperarme con el tetris maletil durante una hora, desisto e intento pagar los malditos 15€ y hacer el check-in en la web de Iberia. Como no tengo impresora en casa elijo la opción de obtener la tarjeta de embarque en el móvil. Al entrar a hacer el check-in no me deja añadir maleta, así que me toca llamar a Iberia (y su maldito 902) para que me ayuden. Menos mal que me atienden al momento y en 2 minutos está todo arreglado.

Llegamos con tiempo al aeropuerto, pero mientras estamos haciendo la cola de facturación me doy cuenta que Mr. Knook se ha dejado la bufanda en casa, algo fundamental en Berlín en diciembre. Así que después de facturar le toca volver a casa a buscarla. Llega justo cuando empiezan a avisar de megafonía del embarque de nuestro vuelo. Efectivamente cuando llegamos ya están entrando todos los pasajeros.

El vuelo hacía escala en Madrid, pero apenas esperamos una hora en la T4 hasta que nos tocó volver a embarcar. Ya sentados en el avión nos avisaron de que había dos pasajeros que no se habían presentado y que tienen que localizar las maletas, con lo que acumulamos unos 40 minutos de retraso, y en vez de salir a las 16:10 salimos a las 16:50. 3 horas después, a las 19:30, aterrizamos en el aeropuerto de Tegel (TXL). La primera impresión es que es muy pequeño y la zona de recogida de maletas se ve bastante cutre. La zona de fuera está un poco mejor.
002 - En el aeropuerto
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Escoger el destino siempre es complicado

Berlín era un viaje que llevaba en mi lista de pendientes desde hacía muchísimo tiempo. Parecía que después de Londres, París y Roma fuese el destino siguiente, pero el hecho de no tener ninguna conexión directa hacía que los vuelos se encarecieran mucho y lo fuésemos posponiendo por éste y otros motivos.

Este año sufrí bastante para poder irme de vacaciones y me fue imposible coger los días en septiembre/octubre, unido a que empecé un curso de francés en la escuela de idiomas (en la que cuentan la asistencia para poder presentarte al parcial) me tuve que plantear coger los días en el mes de diciembre, coincidiendo con las vacaciones escolares de Navidad.

Nos planteamos algunas alternativas cálidas, pero la idea de pasar una Nochevieja disfrutando del frío, el glühwein y los mercadillos navideños de Berlín nos atraía mucho. Así que después de darle muchísimas vueltas nos decidimos a comprar los vuelos con Iberia y escala en Madrid (pagando una pequeña fortuna por ser en esas fechas, eso sí).
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Aprovechando que era el último fin de semana que se podía visitar la exposición "Pure Pop Art" en Ourense, nos acercamos hasta allí el sábado 14 de Diciembre. La exposición abría en horario sólo de tarde, así que tuvimos toda la mañana para pasear por Ourense sin prisa.

La plaza de Abastos y el Casco viejo

Como era día de mercado e íbamos con mis padres, mi madre se entretuvo en la Plaza de Abastos. Compramos un queso del país, patatas y unos huevos enormes que no cabían en la huevera (después veríamos que todos tenían entre 2 y 3 yemas). Fue muy gracioso porque la pobre señora quería deshacerse de todo lo que le quedaba porque ya era tarde, y además se parecía muchísimo a la abuela de Mr. Knook. El momento surrealista lo cierra este gif que sacó el teléfono de Mr. Knook sin querer xDDD


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