Luxemburgo día 2: Trier (Treveris, Alemania)
Rumbo Trier en tren
Nuestro segundo día salíamos del país rumbo a Trier (Treveris en español), en Alemania. Una ciudad con pasado romano que también es Patrimonio de la Humanidad.
La estación central de Luxemburgo no estaba muy lejos y el tren fue relativamente barato, ya que toda la parte de circulación dentro de Luxemburgo es gratis y sólo se paga por la parte que el tren circula por Alemania. Si no recuerdo mal nos costó 20€ a los cuatro.
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| Estación central Gare de Luxemburgo |
La estación central no es muy grande, y dentro del edificio hay una bonita vidriera de la Ciudad Alta.

El tren atraviesa el río Mosela, afluente del Rin, que marca la frontera entre Luxemburgo y Alemania, en una zona, el Valle del Mosela, conocida por sus paisajes de viñedos, pequeños pueblos y bodegas. Es una de las principales regiones vinícolas del país, especialmente famosa por sus vinos blancos y espumosos.

Tréveris
Trier o Tréveris está considerada una de las ciudades más antiguas de Alemania. Fundada por los romanos hacia el año 16 a. C. con el nombre de Augusta Treverorum, conserva un importante patrimonio de aquella época. Su monumento más conocido es la Porta Nigra, una impresionante puerta romana del siglo II, aunque también destacan el anfiteatro, las termas imperiales y la basílica de Constantino. Su conjunto de monumentos romanos fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La estación de tren es muy pequeñita, y saliendo en línea recta llegas sin ningún problema a la famosa puerta romana.
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| Estación de Tréveris |
Porta Nigra
La Porta Nigra quizá parezca un poco sucia en foto y no llame tanto la atención, pero in situ es impresionante y por dentro, todavía más. Es el monumento más emblemático de Tréveris y una de las puertas romanas mejor conservadas del mundo. Fue construida en el siglo II d. C. con enormes bloques de piedra arenisca y formaba parte de las antiguas murallas de la ciudad. Su nombre, que significa «Puerta Negra», se debe al oscurecimiento de la piedra con el paso del tiempo. Resulta impresionante por sus dimensiones y por pensar que lleva casi dos mil años siendo testigo de la historia de la ciudad. 

El interior tiene varios pisos, pasadizos y escaleras y nos ofrece las primeras vistas al centro de la ciudad. El edificio debe parte de su conservación a que en la Edad Media fue transformado en una iglesia, lo que evitó que se utilizara como cantera, como ocurrió con otras construcciones romanas.
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| Interior de la Porta Nigra |
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| Decoración |
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| Interior de la puerta y reconstrucción de Augusta Treverorum |
Tras bajar de la torre seguimos andando hasta la plaza central admirando la decoración navideña que aún quedaba en algunos edificios. Al ser 28 de diciembre, no quedaba ya ningún mercadillo activo porque en Alemania no suelen durar más allá del 25 de diciembre.

La Hauptmarkt es la plaza principal de Tréveris de ambiente medieval que constrasta con el pasado romano. Está rodeada de casas de colores y edificios históricos.

En el centro destaca la Cruz del Mercado (Marktkreuz), del siglo X. Su presencia en el centro de la plaza simbolizaba que la ciudad tenía el derecho oficial de celebrar mercado (un privilegio económico clave), además de marcar el lugar donde se leía la ley y se administraba justicia
La ciudad también conserva huellas de una importante comunidad judía cuya presencia está documentada desde la época romana, lo que la convierte en una de las comunidades judías más antiguas al norte de los Alpes. El antiguo barrio judío se encontraba alrededor de la actual Judengasse, una pequeña calle situada precisamente muy cerca de la plaza del mercado.
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| Judería de Treveris |
Detrás de la plaza central encontramos el único elemento superviviente de los mercadillos de navidad, la pista de hielo.

Casa de Karl Marx
En Tréveris nació en 1818 Karl Marx, uno de los pensadores y filósofos más influyentes de la historia contemporánea. La casa donde vino al mundo, situada en la calle Brückenstraße, alberga hoy un museo dedicado a su vida, su obra y el desarrollo del marxismo.
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| Karl Marx Haus |
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| Intentando ver si merecía la pena entrar al museo con dos niñas pequeñas xD |
Una de las cosas que más nos gustó es que los semáforos de las calles aledañas a su casa, en lugar de los típicos muñequitos tienen Karl Marx. Estos semáforos se instalaron en el año 2018, coincidiendo con el 200 aniversario de su nacimiento.
Pero hay también otro semáforo dedicado a su mujer, Jenny Marx. Fue mucho más que su compañera: colaboró en la transcripción y revisión de sus escritos y desempeñó un papel fundamental en la vida familiar mientras Marx desarrollaba sus teorías.


Palacio Electoral de Tréveris (Kurfürstliches Palais)
El Palacio Electoral tiene una llamativa fachada rosa de estilo rococó. En este mismo sitio se encontraba el Palacio Imperial Romano. Después fue residencia de los arzobispos y príncipes electores de Tréveris, que además de su autoridad religiosa tenían poder político y participaban en la elección del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. 

Cuenta con unos jardines muy agradables para pasear, y aquí nos encontramos un lago completamente helado que nos llamó mucho la atención.

Basílica de Constantino (Konstantinbasilika)
Pegado al Palacio Electoral encontramos la Basílica de Constantino, también llamada Aula Palatina, que es otro de los grandes tesoros romanos de Tréveris. Fue construida a comienzos del siglo IV como sala de audiencias del emperador Constantino y destaca por sus enormes dimensiones y su impresionante nave interior, que todavía conserva buena parte de su estructura original.
Lo más curioso es que, a pesar de su aspecto de iglesia, nunca fue concebida como templo religioso, sino como edificio civil romano. A lo largo de los siglos tuvo diferentes usos y hoy es una iglesia protestante. Su interior, con sus altísimos muros de ladrillo y la ausencia de columnas, permite hacerse una idea de la grandiosidad de la arquitectura romana. Aunque hoy la vemos a ladrillo, originalmente estos estaban cubiertos de yeso. Además estaba calefactada.
Catedral de Tréveris
La última visita fue a la Catedral de San Pedro de Tréveris, en honor de San Pedro, patrón de la ciudad. Se considera la iglesia más antigua de Alemania. Sus orígenes se remontan al siglo IV, cuando el emperador Constantino impulsó la construcción de un gran complejo religioso sobre antiguas edificaciones romanas. A lo largo de los siglos fue ampliándose y combinando diferentes estilos arquitectónicos, desde el románico hasta el gótico y el barroco. 

Su aspecto exterior, bastante sobrio, contrasta muchísimo con la riqueza de su interior. Además, conserva una de las reliquias más conocidas del cristianismo: la llamada Túnica Sagrada, que según la tradición habría llevado Jesucristo. Según cuentan, Elena de Constantinopla (futura Santa Elena), la madre del emperador romano Constantino nació en esta ciudad y pasó parte de su vida en ella. A ella se le atribuye haber llevado a Tréveris la túnica.
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| Interior de la catedral de Tréveris |
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| Detalle de la decoración del coro |
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| Altar Mayor |
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| Altar de San Juan Bautista |
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| Capilla de la Santa Túnica |
Por supuesto, nos quedaron muchísimas cosas por ver: las termas romanas (hay varias repartidas por la ciudad), el puente romano y el anfiteatro, que estaba un poco más alejado del centro. Nos quedamos sin tiempo para visitarlos porque, especialmente en invierno, los horarios de cierre son bastante tempranos. Así que nos fuimos con la sensación de que merece dedicarle bastante más tiempo, sobre todo aquellos que queráis disfrutar con calma de todo su impresionante legado romano.
Nikosmaart en Luxemburgo
De vuelta en Luxemburgo nos topamos con el Mercado Navideño de San Nicolás o Niklosmaart que está en la Place de Paris, muy cerca de la estación central.
Tiene un impresionante árbol, la casita de San Nicolás y un carrusel histórico (de pequeños les llamábamos "las cadenas"). Decidimos cenar aquí ya que estaba bastante resguardado y había ambientazo. Música latina y un montón de puestecitos para comer una sopa calentita y un poco de Glühwein.

A las niñas les encantó la idea, pudieron disfrutar del carrusel y su mamá también estaba muy feliz porque once años después volvía a casa con otra taza de recuerdo en las manos.


























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