Seguimos en el hotel del infierno
Nos despertamos temprano y fuimos a desayunar. El único aspecto positivo fue que había torrijas, pero el café sabía a rayos (era de polvos). Al volver a quejarnos sobre el calor de la habitación nos dijeron que no nos preocupásemos, que ya no iba a hacer tanta calor. ¿Qué clase de respuesta era esa? En fin, no nos íbamos a amargar ya de primera mañana, así que rezando para que fuera así nos fuimos a conocer Mérida.El teatro y el anfiteatro romano
La primera parada fue en el teatro romano, donde cogimos una visita guiada. La primera visita, que era a las 10:00, ya estaba llena, así que nos tocó la de las 10:30. Mientras tanto, hicimos tiempo en una cafetería cercana, para desquitarnos del horrible café del hotel.A las 10:30 estábamos ya en la entrada del teatro con nuestra pegatinas bien visibles. La guía, Juana, una arqueóloga, nos contó con mucha gracia toda la historia de Mérida, valiéndose de un niño que estaba allí con sus padres.
Mérida se llamaba en época romana Agusta Emérita, y fue fundada en el 25 a.C. como una colonia por veteranos legionarios licenciados (llamados eméritos), a los que se les regaló estas tierras como premio por sus buenos servicios. Más tarde se convirtió en la capital de la provincia de Lusitania, una de las 3 en las que quedaba dividida la Península Ibérica.
| División provincial romana en el 27 a. C. Fuente: Wikipedia |






