Rumbo a Oslo
En abril de 2025 decidimos hacer una escapada a Oslo, aprovechando que desde Oporto hay vuelo directo. Era la primera vez que volábamos vía Oporto y la experiencia fue muy buena (tanto, de hecho, que en diciembre repetimos). El aeropuerto es bastante manejable y funciona bastante bien. Además dejamos el coche en un parking cercano al aire libre, lo único malo fue que nos cayó la del pulpo en el trayecto entre el parking y la terminal, y teniendo en cuenta que llevábamos dos maletas de mano y un carrito para la peque, apenas nos quedaban manos para sujetar los paraguas.El vuelo era de tarde y tardaba unas 4 horas. Nuestra mayor preocupación fue que las niñas descansaran algo porque aterrizábamos tarde y no queríamos que empezaran el primer día privadas de sueño. No lo conseguimos... Ni siquiera cuando apagaron las luces a mitad de vuelo: estaban demasiado excitadas
La otra preocupación era aterrizar en hora, porque si nos retrasábamos nos quedaríamos sin transporte público, ya que el metro y los trenes cierran entre las 0:30 y la 01:00 a.m.
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| Viendo llover desde la ventana del avión. La lluvia nos retrasó un poco el vuelo. |
Y casi casi no lo logramos, pero conseguimos subir al último metro dos minutos antes de que arrancaran. Las niñas, ahora sí, se quedaron fritas. Era ya la una de la madrugada.
El hotel estaba a 10-15 minutos andando de la parada de metro (Hotel Scandic Solli), así que, confiando en la seguridad de los países nórdicos, allí estábamos nosotros a las dos de la mañana, prácticamente solos por la calle, con dos niñas y un carrito, dispuestos a empezar nuestras vacaciones.








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