Nos hacía mucha ilusión conocer Mérida, esos restos del teatro romano hace mucho que figuraban en mi lista de sitios pendientes de visitar. Esta vez se apuntaron mis suegros, porque mi suegro había hecho la mili allí y le apetecía recordar viejos tiempos.
Esta vez pudimos admirar la bella Plaza Mayor en todo su esplendor (el año pasado cuando fuimos Mr. Knook y yo tenía unas casetas de la Feria del Libro por toda la Plaza que limitaban su visión). Además el tiempo era magnífico y las calles estaban llenas de gente.
Una breve parada en Salamanca
Nos levantamos muy temprano, y a las 8:30 de la mañana ya estábamos en la carretera. Habíamos decidido parar en Salamanca, pues mis suegros no lo conocían, y era una buena idea parar allí, que más o menos está a mitad de camino, estirar las piernas y aprovechar para comer. Llegamos allí en torno a la una de la tarde.Esta vez pudimos admirar la bella Plaza Mayor en todo su esplendor (el año pasado cuando fuimos Mr. Knook y yo tenía unas casetas de la Feria del Libro por toda la Plaza que limitaban su visión). Además el tiempo era magnífico y las calles estaban llenas de gente.
















