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Tocaba levantarse temprano para no llegar muy tarde a casa. Nos esperaban varias horas de coche hasta regresar a Galicia.

Habíamos decidido parar antes en Plasencia, y a las 11:30 ya estábamos explorando la ciudad. A pesar de que era temprano, estaba todo muy animado, ya que al ser Domingo de Pascua o de Resurección, tenía lugar la Procesión del Encuentro. 155 - Plasencia
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Conociendo Cáceres

Sábado, por fin abandonaríamos el hotel del infierno, o eso pensaba yo. Pero a primera hora de la mañana recibí una llamada de la agencia diciendo que los del hotel de Mérida, donde estábamos, no nos querían anular la última noche, y que la quieren cobrar igual. Afortunadamente, mi suegra, de buenas maneras, consiguió convencer a los del hotel (con una velada amenaza de presentar una denuncia en Consumo) y por fin fuimos libres de irnos. Por desgracia este contratiempo nos llevó unas dos horas resolverlo, así que en vez de marcharnos a primera hora como era nuestra intención, tuvimos que esperar retenidos hasta las 11.

Una hora después llegábamos a Cáceres, y después de localizar nuestro nuevo hotel (Hotel Extremadura: mi crítica en Tripadvisor aquí) y dejar las maletas ya estábamos listos para recorrer las calles de su casco histórico. Apenas había una caminata de 15 minutos desde el hotel al centro, así que fuimos paseando tranquilamente por las calles, que estaban muy animadas.
078 - Cáceres
Enseguida llegamos a la Plaza Mayor: 081 - Cáceres
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Seguimos en el hotel del infierno

Nos despertamos temprano y fuimos a desayunar. El único aspecto positivo fue que había torrijas, pero el café sabía a rayos (era de polvos). Al volver a quejarnos sobre el calor de la habitación nos dijeron que no nos preocupásemos, que ya no iba a hacer tanta calor. ¿Qué clase de respuesta era esa? En fin, no nos íbamos a amargar ya de primera mañana, así que rezando para que fuera así nos fuimos a conocer Mérida.

El teatro y el anfiteatro romano

La primera parada fue en el teatro romano, donde cogimos una visita guiada. La primera visita, que era a las 10:00, ya estaba llena, así que nos tocó la de las 10:30. Mientras tanto, hicimos tiempo en una cafetería cercana, para desquitarnos del horrible café del hotel.

A las 10:30 estábamos ya en la entrada del teatro con nuestra pegatinas bien visibles. La guía, Juana, una arqueóloga, nos contó con mucha gracia toda la historia de Mérida, valiéndose de un niño que estaba allí con sus padres.

Mérida se llamaba en época romana Agusta Emérita, y fue fundada en el 25 a.C. como una colonia por veteranos legionarios licenciados (llamados eméritos), a los que se les regaló estas tierras como premio por sus buenos servicios. Más tarde se convirtió en la capital de la provincia de Lusitania, una de las 3 en las que quedaba dividida la Península Ibérica.
División provincial romana en el 27 a. C.
Fuente: Wikipedia 

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Nos hacía mucha ilusión conocer Mérida, esos restos del teatro romano hace mucho que figuraban en mi lista de sitios pendientes de visitar. Esta vez se apuntaron mis suegros, porque mi suegro había hecho la mili allí y le apetecía recordar viejos tiempos.

Una breve parada en Salamanca

Nos levantamos muy temprano, y a las 8:30 de la mañana ya estábamos en la carretera. Habíamos decidido parar en Salamanca, pues mis suegros no lo conocían, y era una buena idea parar allí, que más o menos está a mitad de camino, estirar las piernas y aprovechar para comer. Llegamos allí en torno a la una de la tarde.

Esta vez pudimos admirar la bella Plaza Mayor en todo su esplendor (el año pasado cuando fuimos Mr. Knook y yo tenía unas casetas de la Feria del Libro por toda la Plaza que limitaban su visión). Además el tiempo era magnífico y las calles estaban llenas de gente.
002 - Salamanca
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030 - Mezquita de la Koutubia
Para mí Marruecos es lo más parecido al paraíso y estoy segura de que, si tuviera que ir hasta la otra punta del mundo para hacerlo, me parecería lo más.
Esta frase de El blog de Anita, resumen bastante bien mi pensamiento también. Marruecos es tan diferente y a la vez está tan cerca que no le damos la importancia que se merece y muchas veces lo consideramos un destino "menor". Se merece desde luego una visita, porque verdaderamente es un paraíso muy cercano.

Éste es un post que intenta resumir las experiencias del viaje, esas cosas que luego se olvidan con el tiempo y que realmente constituyen casi la esencia del viaje. Éstas han sido las nuestras: 

NOS HA ENCANTADO

007 - Medina032 - Riad Lakhdar074 - Medina093 - Palacio Bahia120 - Zocos123 - Madraza Ben Yusef265 - Essaouira
  • La comida marroquí: La mezcla de especias proporciona unos sabores y olores difíciles de olvidar. La fruta y la verdura también eran de calidad. Y esos msemen o rghaif del desayuno...¡qué ricos!
  • El té moruno: Ya fuera con té o sólo infusión de hierbabuena estaba  bueno, aunque a veces se pasaban con el azúcar.
  • El ambiente de los zocos y la plaza, directamente de otra época. En los zocos es difícil no dejarse llevar, yo me hubiera traído tajines, alfombras, set de tetera y vasos y farolillos. ¡Son tan chulos!
  • La arquitectura de los palacios, las madrazas, los hoteles: Palacio Bahia, Museo dar Si Said, Mamounia... ¡Qué tendrán esos azulejos zelij que me enamoran!
  • Los cafés y restaurantes, especialmente los más guiris, auténticos remansos de paz donde relajarse y disfrutar.
  • La experiencia riad, no es un hotel de 5 estrellas, pero es el alojamiento típico y vale mucho la pena. Si además podéis desayunar en la terraza al sol ya es lo más.
  • Los olores: Cada vez que me acuerdo del riad me viene el olor del azahar de los naranjos del patio. 
  • Essaouira: A 3 horas en taxi o 2 horas en autobús desde Marrakech se encuentra esta maravillosa ciudad a orillas del Atlántico, donde se respira un aire muy distinto, más bohemio y tranquilo.
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Un último desayuno en la terraza

La mañana amaneció soleada, así que aprovechamos para tomar el último desayuno en la terraza. Mientras desayunábamos un pájaro nos vigilaba desde lo alto de uno de los árboles, esperando que acabáramos para lanzarse a por nuestras sobras. Como veía que tardábamos mucho, no se pudo resisitir y fue directo a por el zumo de naranja de mi madre. Tuvimos que espantarlo y volvió a su árbol, a seguir esperando...
312 - Desayuno en el riad
Nos despedimos de la terraza con mucha pena. A parte de la mesa donde desayunábamos, había también una jaima donde se estaba la mar de bien. Que pena que no hiciese el buen tiempo suficiente para poder disfrutarla por las noches.
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Confusión en la farmacia

Tal y como habíamos quedado con los del riad, debíamos estar desayunando a las 07:30 porque nos vendría a recoger a las 08:00 el conductor del taxi para ir a Essaouira. Nos levantamos a las 07:00 para que nos diese tiempo, pero, como siempre, tardaron bastante en preparar el desayuno y estuvo listo un poco más tarde de la hora acordada. Esta vez se habían olvidado de yogures y huevos, pero como mi madre no desayunó porque no se encontraba muy bien, Mr. Knook y yo nos repartimos los msemmen y el pan y quedamos satisfechos. Mi madre estaba mal del estómago, y tenía sus dudas sobre si venir o no, aunque al final la convencimos de que no pasbaa nada, que teníamos un conductor a nuestra disposición y podíamos parar cuando queramos si pasaba algo. Al comentarlo con los del riad nos dijeron que había una farmacia cerca, y allá fue mi madre acompañada con el conductor, que llegó mientras desayunábamos. Lamentablemente estaba cerrada todavía, así que tendríamos que parar por el camino.

El taxi, un grand taxi (que se usan para trayectos fuera de Marrakech, por oposición a los petit taxis que se usan para moverse dentro de la ciudad), es un viejo Mercedes de los años 80 por lo menos, al que se le notan todos los muelles del asiento, con trozos oxidados y el parabrisas estallado en varios sitios. Visto el panorama me arrepiento bastante de no haber cogido el autobús, que aún por encima tardaba menos... El taxista se presentó, se llamaba Ibrahim, no hablaba ni papa de español y muy poco de inglés, así que de nuevo nos tenemos que comunicar mayoritariamente en francés. Por fortuna estoy cada vez más acostumbrada, así que ya me siento bastante cómoda.

Salimos a la zona nueva, dirección Essaouira, mientras Ibrahim nos iba señalando algunos de los edificios (el teatro, la estación de tren...). Pronto abandonamos la ciudad y el paisaje llano, con apenas casas, se vuelve la norma. Sobre las 09:00 paramos en una farmacia cerca de una gasolinera, donde me bajé para acompañar a mi madre. Cuando preguntamos por el precio nos lo escribió en la calculadora: 988 Dh. No teníamos suelto y tenía que ir a sacar a un cajero para lo que le pedí a Mr. Knook que me acompañase mientras mi madre se quedaba en la farmacia. El primer cajero que encontramos no funcionaba y de camino al siguiente, que estaba bastante lejos, le comenté el precio Mr. Knook, que me dijo que era imposible que costase eso, ¡¡¡que son 98€!!!. ¡¡¡Tiene razón!!! Así que extrañados, volvimos a la farmacia y con el conductor mediante, ahora sí, entendemos que son 98,80 Dirhams, es decir, menos de 10€. Para eso sí teníamos efectivo, así que pagamos y pusimos rumbo de nuevo a Essaouira. Al volver al taxi Ibrahim nos dijo que el cinturón no era obligatorio (ya que nosotros nos lo poníamos religiosamente). Visto lo incómodo que resultaba mi asiento decidí no ponérmelo lo que restaba de camino para poder acomodarme a gusto, los muelles me estaban matando.

Un largo camino a Essaouira

El paisaje se volvió monótono durante las casi 3 horas de camino. La carretera era una recta infinita con poco que ver salvo desierto a ambos lados y alguna urbanización hortera en el medio de ninguna parte:
230 - Camino a Essaouira
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