A mi cuerpo no le sentó nada bien eso de pasarse 8 horas sin moverse en el avión y después 8 horas seguidas caminando. Esa noche, durmiendo, se me subió el gemelo y apenas podía andar sin sentir dolor, con el consecuente terror. ¿Podría andar bien por la mañana? ¡¡¡Lo necesitaba!!! ¿¿Que iba a hacer sino???
A las 5 de la mañana me desperté y después de buscar por internet estiramientos y hacerlos, la cosa se fue calmando y por lo menos podía andar sin molestias. Seguimos remoloneando hasta las 8 o así, que nos duchamos, vestimos y cruzamos la calle para desayunar en el restaurante que nos recomendaba el hotel (Midtwon restaurant: mi crítica en Tripadvisor aquí). El hotel no tenía desayno pero nos daban un vale del 10% de descuento para ese restaurante. Los días de diario tenían un menú de desayuno que incluía zumo de naranja y café sin límite. Lo primero que hicieron fue ponernos un vaso de agua fría gratis a cada uno (después supimos que esto lo hacen en todos los restaurantes, lo que está genial). Yo pedí tortitas, muy ricas y muy abundantes. Junto con lo dulce ponen siempre sirope de arce y mantequilla. Mr. Knook se tomó una tortilla de 3 huevos, que venía acompañada de unas patatas medio asadas (que era lo único que no estaba tan rico) y unas tostadas con mantequilla ya untada y mermelada por si querías untarle. Luego llegó el temido momento de pagar, con la propina y todo eso, pero cuando preguntamos resulta que ya estaba incluída, así que genial, no teníamos que andar haciendo cálculos.
Lo primero que notamos al empezar a andar fue el horrible bochorno que hacía. Había un 80% de humedad y no corría el aire (aún cuando la predicción del tiempo eran temperaturas suaves y lluvias, lo que nos obligó a cargar con el paraguas todo el día por si acaso). Además a ratos salía el sol, con lo que acentuaba más toda la sensación. El primero que lo sufrió fue mi pelo, que pasó de estar perfectamente liso a perder toda su forma y volumen. En fin, gajes del oficio de turista...
La zona de la ONU estaba toda vallada alrededor y no nos dejaron entrar. Así que lo dejamos por imposible y cruzamos hasta Park avenue.

A las 5 de la mañana me desperté y después de buscar por internet estiramientos y hacerlos, la cosa se fue calmando y por lo menos podía andar sin molestias. Seguimos remoloneando hasta las 8 o así, que nos duchamos, vestimos y cruzamos la calle para desayunar en el restaurante que nos recomendaba el hotel (Midtwon restaurant: mi crítica en Tripadvisor aquí). El hotel no tenía desayno pero nos daban un vale del 10% de descuento para ese restaurante. Los días de diario tenían un menú de desayuno que incluía zumo de naranja y café sin límite. Lo primero que hicieron fue ponernos un vaso de agua fría gratis a cada uno (después supimos que esto lo hacen en todos los restaurantes, lo que está genial). Yo pedí tortitas, muy ricas y muy abundantes. Junto con lo dulce ponen siempre sirope de arce y mantequilla. Mr. Knook se tomó una tortilla de 3 huevos, que venía acompañada de unas patatas medio asadas (que era lo único que no estaba tan rico) y unas tostadas con mantequilla ya untada y mermelada por si querías untarle. Luego llegó el temido momento de pagar, con la propina y todo eso, pero cuando preguntamos resulta que ya estaba incluída, así que genial, no teníamos que andar haciendo cálculos.
Visita frustada a la ONU
Después de una breve parada en el hotel para lavarnos los dientes, bajamos hasta la zona de las Naciones Unidas bajando por la 3ª. Ese día ya no había calles cortadas, Obama se había ido y hasta los telediarios daban la feliz noticia. Obama is gone! ya podemos volver a vivir tranquilos jajaja.Lo primero que notamos al empezar a andar fue el horrible bochorno que hacía. Había un 80% de humedad y no corría el aire (aún cuando la predicción del tiempo eran temperaturas suaves y lluvias, lo que nos obligó a cargar con el paraguas todo el día por si acaso). Además a ratos salía el sol, con lo que acentuaba más toda la sensación. El primero que lo sufrió fue mi pelo, que pasó de estar perfectamente liso a perder toda su forma y volumen. En fin, gajes del oficio de turista...
La zona de la ONU estaba toda vallada alrededor y no nos dejaron entrar. Así que lo dejamos por imposible y cruzamos hasta Park avenue.






















