Puerta del Sol
Ese día el cielo nos dio una tregua y aprovechamos para ir andando a todas partes. Bajamos la calle de Fuencarral y llegamos hasta Preciados, que a esas horas estaba desierta. Posamos con el oso y el madroño y admiramos la Puerta del Sol, una pena que estuviera toda vallada por culpa de las obras. Se podría decir que esta emblemática plaza es el corazón de Madrid. Aquí se encuentra el kilómetro cero de España y desde aquí se retransmiten las campanadas el día de fin de año.![]() |
| La Estatua del oso y el Madroño |
Visitando el Palacio Real
Después del calor que había hecho el día anterior, el viernes hizo mucho frío y además llovió todo el día. Visitamos el Palacio Real, otra de las cosas que no pude ver en mi anterior visita. Para evitar hacer cola queríamos comprar la Madrid Card, pero tuvimos que ir a la Plaza Mayor a por ella, que aunque no está demasiado lejos, no era el más agradable paseo lloviendo. Además, los de información eran un poco bordes, y los de seguridad del Palacio Real igual. Que no se pueden hacer fotos, que no toquéis las paredes, que cuidado con el paraguas que me mancháis el precioso suelo...
Paseando por Madrid
Aprovechando la Semana Santa nos lanzamos a conocer Madrid de cabo a rabo, ya que Mr. Knook nunca había estado y a mí me faltaba conocer El Prado. Nada más llegar y acomodarnos en el hotel NH Embajada (del que, increíblemente, no tengo crítica en Tripadvisor), lo primero que hicimos fue ir a reponer fuerzas al Starbucks, y es que habíamos llegado sin comer.
Después bajamos la calle Génova tranquilamente hasta llegar a Plaza de Colón y paseamos por el Paseo de Recoletos, admiramos La Cibeles, el Banco de España y bajamos El Paseo del Prado hasta llegar al Museo del Prado.![]() |
| Biblioteca Nacional |
Combarro es un pequeño pueblo situado en el municipio de Poio en Pontevedra. Este lugar, declarado conjunto de interés histórico artístico es uno de los pueblos mejor conservados y más emblemático de Galicia. Su casco viejo es totalmente de piedra, destacando por su multitud de hórreos y cruceiros. Muchas de sus calles llegan directamente al mar.
Lugo es conocida por su muralla romana. Y qué muralla. Construida entre los siglos III y IV, es la única muralla romana que aún se conserva íntegra. De hecho, la muralla rodea toda la ciudad y es absolutamente impresionante. Es patrimonio de la humanidad desde el año 2000.
Menos mal que ese día sí salió el sol y pudimos ver una perspectiva de la ciudad bien distinta, más alegre y luminosa. Aproveché para visitar a unos familiares, que ejercieron también de guías improvisados y nos llevaron a conocer algunos lugares donde aún no habíamos estado.
Dimos una vuelta por el paseo marítimo y vimos La Barceloneta mientras me juraban que normalmente eso estaba lleno de gente, pero que como era navidad mucha gente se había ido fuera.
La Pedrera
Otro día gris en Barcelona, pero que aprovechamos para ir de museos. El viernes quisimos entrar en La Pedrera (Casa Milá) pero la cola nos había echado para atrás. Sin embargo, el día anterior habíamos compramos el articketBCN para entrar en el Museo Picasso, y también permitía entrar en La Pedrera gratis y sin hacer cola, ¡había que aprovechar!.
Sagrada Familia
La primera visita del día fue a la Sagrada Familia, de Gaudí. El templo se empezó a construir a finales del siglo XIX, y a día de hoy todavía sigue en construcción. La original construcción se considera la obra maestra de Gaudí, y es el monumento más visitado de toda España. Aunque no te guste, impresiona. Lo peor de todo, es que el tiempo no nos acompañó. Hacía menos frío que en Santiago, sí, pero lloviznaba, con lo que todo quedaba algo deslucido.
Rumbo a la Ciudad Condal
¿Qué mejor que empezar el año viajando? El día uno cogimos un avión rumbo a la ciudad condal. Llegamos a las 15:00 y tras un cambio de línea infinito en Passeig de Gràcia (porque estaba en obras) nos dirigimos al hotel donde nos alojábamos (Hotel Aranea: mi crítica en Tripadvisor aquí). La chica de la recepción casi me mata de un infarto. Primero no nos quería abrir la puerta (sólo podías acceder si te la abrían desde dentro), y después al decirme que mi reserva no figuraba. Después me dijo que no podía acceder a las reservas pero que no me preocupara que me la creaba y nos dio una habitación. Un poco moscas, dejamos las maletas (esperando que al volver no estuviesen en la puerta) y nos lanzamos a pasear por Barcelona.Paseo por las Ramblas
Bajamos andando del hotel hasta Las Ramblas. Me decepcionaron un poco, había oído tantas cosas que me esperaba algo más bonito, y es una calle peatonal sin más. Estaba lleno no, llenísimo de gente (italianos sobre todo). A cada poco encontrabas un puesto de flores, aves o un kiosko.

Catacumbas de San Calixto y Santa Domitila
Nuestro último día en Roma. Bueno, en realidad nos íbamos al día siguiente, pero no íbamos a tener mucho tiempo de ver nada. El día amaneció maravilloso después del diluvio universal del día anterior. Aprovechamos para visitar las dos catacumbas que no habíamos podido ver el viernes, sólo que esta vez, prescindimos del Archeobus -ya le teníamos manía después de lo del día anterior- y llegamos cogiendo el metro y luego un bus. [Tip: Las catacumbas más interesantes en la Vía Appia son las de San Calixto, Santa Domitila y San Sebastián , y están muy cercas unas de otras.]A pesar de madrugar muchísimo, llegamos tarde porque nuestro amigo A.se perdió. Resulta que el metro estaba lleno a rebosar, nosotros conseguimos subir pero él dudó y se quedó en el andén. Mr. Knook y yo nos bajamos en la parada siguiente para esperar por él, pero no llegaba. Para colmo nos dimos cuenta de que habíamos tomado el metro en dirección contraria, y no había cobertura para poder usar el móvil. Una hora y un par de llamadas después nos reuníamos en la parada del autobús donde debíamos hacer trasbordo.
El autobús nos dejó un poco en medio de ninguna parte, y sabíamos que estábamos en la Vía Appia por los cipreses y poco más. No había ninguna señalización, así que acabamos dando una vuelta larguísima cuando podíamos haber ido prácticamente directos. 
Por fin llegamos hasta las Catacumbas de S. Calixto, nuestra primera visita del día, donde un cura español nos hizo de guía e imprimió a la historia un aire triunfante cristiano que no nos gustó demasiado. Después intentamos llegar hasta las Catacumbas de Santa Domitila, pero no las dimos encontrado. Resulta que están al lado de las de San Calixto, pero nosotros dimos un rodeo pensando que estaban hacia atrás. Así que nos recorrimos toda la Via Appia (en la que, por cierto, los coches van como locos) y cuando al fin llegamos estaban cerradas (cierran a mediodía). No nos quedó más remedio que esperar a las 14:00 a que abrieran, lo que aprovechamos para comer algo en el único sitio que encontramos en los alrededores. [Tip: Las catacumbas sólo se pueden visitar en visita guiada a distintas horas según el idioma, el duración del recorrido varía entre 40-50 minutos.]
Iglesia de San Clemente
Después de esto, volvimos al centro de Roma, a visitar la Iglesia de San Clemente. Esta iglesia del siglo XII está construida sobre una basílica del siglo IV, que a su vez está construida sobre una casa romana que albergaba un templo dedicado a Mitra (que se cree que puede ser del s. I). De hecho, se puede visitar la excavación arqueológica, cosa que hicimos, naturalmente. Aunque la excavación a mí no me llamó demasiado la atención, fue una de las cosas que más gustó a Mr. Knook.

En segway por la Ville Borghese
Para terminar nuestro viaje y la visita a Roma, dimos un paseo por la Ville Borghese, un parque enorme donde casi todo el mundo iba en bici, bueno, más bien eran cuadriciclos que se alquilaban. Intentamos alquilar una, pero el dueño no nos hizo ni caso, así que en cuanto nuestro amigo A. vio a dos turistas montados en segway, corrió a preguntarles dónde lo habían alquilado. Y allá fuimos y alquilamos un segway cada uno por media hora (unos 8 euros). Y media hora porque sólo tenían batería para ese rato, que si no a ver quién nos bajaba de allí. Alguno de nosotros se picó porque decía que el suyo corría menos que el de los demás, y en un intento de adelantar acabó en el suelo (y por una vez no fui yo). El segway resultó ser una de las cosas más divertidas que hemos hecho. Yo estoy deseando repetir. :)
San Giovanni in Laterano
Después de todo el calor de los días anteriores, ese viernes diluvió en Roma. Ya habíamos decidido de antemano que ese día iríamos a las Catacumbas. Las únicas formas de llegar era o bien en autobús (haciendo algún que otro trasbordo) o bien cogiendo el autobús turístico, el Archeobus. Nos decidimos por el Archeobus porque a parte de llevarnos a las catacumbas, nos hacía un pequeño recorrido comentando los distintos sitios y puedes subir y bajar en las paradas que quieras. El problema fue que era el único autobús turístico de toda Roma que era descapotable y no tenía pisos a cubierto.
La verdad es que la cosa no salío como nosotros habíamos planeado. Cogimos el autobús de las 10:00, que para colmo, era el último de la mañana. Cuando llegamos a las catacumbas (sobre las 11:30) nos dijeron que el bus no pasaría a recojernos hasta las 17:00. Las catacumbas abren de 9.00 a 12.00 y de 14.00 a 17.00, con lo cual sólo nos daba tiempo a una visita (hasta las 12) y después teníamos que esperar hasta las 14 a que volviesen a abrir. Y despúes aún había que esperar al autobús. Además no había ningún sitio donde comer alrededor (casi todo eran puestos de comida de bocadillo para comer al aire libre, ¡pero llovía!) ¿Qué íbamos a hacer nosotros allí? Así que decidimos no bajarnos en esa parada y volver por la tarde a primera hora.
El tiempo libre que nos quedó, decidimos ir a San Giovanni in Laterano o San Juan de Letrán, la catedral de Roma (que contrariamente a lo que cree la gente, no es El Vaticano). Es una de las cuatro basílicas mayores de Roma Junto con Santa María Maggiore, el Vaticano y San Pedro Extramuros (ésta última es la única de las cuatro que no visitamos). Hasta 1870 todos los pontífices eran investidos aquí. En su interior destacan las enormes esculturas de los Apóstoles. 

Y un interior profusamente decorado con pinturas y mosaicos:
Al igual que en Sta. Maria in Trastevere o Santa María Mayor, el suelo de S. Giovanni también era de estilo cosmatesco.
Aquí también vimos nuestro octavo y último obelisco (el quinto, por tanto, que veíamos de los 8 del Antiguo Egipto). Era el Obelisco Laterano, el más alto de Roma, que se cree que procede del Templo de Amón en Karnak y que fue usado para decorar el Circo Máximo. Quién me iba a decir que 3 años después vería el templo de Karnak in situ, ¡no me lo hubiera creído!.Poco más pudimos hacer esa mañana, cada vez llovía más, y estábamos absolutamente empapados. ¿Quién iba a pensar que pudiese llover tanto? (y más teniendo en cuenta los días tan buenos y calurosos que habíamos tenido). Decidimos ir a comer cerca del Coliseo porque había una parada del Archeobus cerca y hacer tiempo hasta que volviese a pasar.
Catacumbas de San Sebastián
Como el Archeobus era descapotable, decidimos comprar unos plásticos en una tienda cercana para protegernos de la lluvia mientras íbamos allí sentados. Parecidos a los que llevan los peregrinos cuando llegan a Santiago. La idea resultó ser tremendamente práctica y no fuimos los únicos, casi todo el autobús tuvo la misma idea jajaja.
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| Listos para la lluvia (más o menos) |
Llegamos a las Catacumbas de San Sebastiano alrededor de las 16:00. Desafortunadamente el pase para las catacumbas en castellano empezaba a las 16:30, con lo que ya no nos daba tiempo a ver las otras catacumbas ( que cerraban a las 17:00). Para colmo nos tuvieron esperando hasta las 17:00, se ve que la puntualidad tampoco es su fuerte. Ni que decir tiene que Mr. Knook y yo estábamos muy enfadados, nos habían trastocado todos los planes :(
Todos los males se nos quitaron al comenzar la visita guiada, que estuvo muy bien. De hecho, de las catacumbas que vimos, para mi la de San Sebastiano fue la mejor sin duda. La guía, con su extraño acento, fue la mejor de todas. La historia de las propias catacumbas es muy interesante. El cementerio tiene cuatro plantas, de las cuales se visitan tres, y como colofón, la visita termina en la Iglesia de San Sebastiano, a dónde se accede desde el cementerio y donde se encuentra la última escultura de Bernini, el Salvatore Mundi. Esto no lo sabe mucha gente, ya que esta escultura se descubrió en 2001. Hasta esa fecha se pensaba que la última escultura fue la que hizo para la tumba del papa Alejandro VII en San Pedro del Vaticano. De hecho, la guía-libro que usábamos era lo que aseguraba. Así que descubrir esta escultura fue una sorpresa de lo más agradable.

Tras la visita a las catacumbas dimos por finalizado el día y nos tocó volver a esperar al Archeobus. Aunque como no llegaba, al final nos metimos en otro porque estábamos desesperados y empapados.

Tras la visita a las catacumbas dimos por finalizado el día y nos tocó volver a esperar al Archeobus. Aunque como no llegaba, al final nos metimos en otro porque estábamos desesperados y empapados.
Piazza di Spagna
Empezamos la jornada del jueves caminando hasta la iglesia Trinità dei Monti, la iglesia que está en lo alto de las famosas escalinatas de la Piazza di Spagna. Y sí, aquí nos encontramos con otro obelisco, el sexto que veíamos, el Obelisco Salustiano, una copia procedente de la Antigua Roma (el tercero que veíamos de los 5 que son). Si bien se les llama copias, normalmente solían ser encargadas por los emperadores romanos a Egipto.![]() |
| Iglesia de la Trinidad del Monte y obelisco |
Después de admirar las vistas desde lo alto, continuamos bajando las famosos escalinatas hasta la Piazza di Spagna, llamada así porque aquí es donde se encuentra la embajada española ante las santa sede.
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| Iglesia y escalinata |
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| La embajada española |
Piazza del Popolo
Después atravesamos la famosa Via Condotti (donde se encuentran todas las tiendas de moda habidas y por haber) hasta llegar a la Piazza del Popolo, una de las plazas más conocidas de Roma. En el medio de la plaza se alza el Obelisco Flaminio, el séptimo que veíamos y uno de los más altos y antiguos de la ciudad. Este obelisco original que se cree que procede de Heliópolis, fue traido de Egipto por orden de Augusto, y colocado en el Circo Máximo (era el cuarto de los procedentes de Egipto que veíamos de los 8 que son).![]() |
| El obelisco de la Plaza del Pueblo |
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| Iglesias gemelas |
Y no se a quién se le ocurrió la feliz idea de montarse en los leones que custodiaban el obelisco, creo que copiamos a los demás turistas que lo hacían, y allí nos subimos y nos sacamos unas cuantas fotos.
También tuvimos ocasión de ver la basílica de Basílica de Santa Maria del Poppolo, dentro de la cual está la Capella Chigi, diseñada por Rafael para servir de capilla familiar a Agostino Chigi y que también tiene esculturas del genial Bernini.

Museo Dell'Ara Pacis
Sin saber muy bien cómo, nos encontramos en el Museo Dell'Ara Pacis, donde decidimos entrar para resguardarnos del sol y ver, precisamente, el Ara Pacis, que es un altar dedicado a Pax para celebrar la victoria de Augusto en la Galia y en Hispania.
Al salir, el calor que hacía nos hizo copiar a un grupo de alemanes que estaban refrescándose en la fuente que había justo en frente del museo. No podíamos aguantar más, así que allá fuimos a refrescarnos los pies.
Hicimos una breve parada en el Campo de' Fiori donde aprovechamos para comprar un poco de bruschetta. La bruschetta es una mezcla de especias (ajo, orégano, guindilla...) que se usa principalemente en el antipasti del mismo nombre (que en este caso es pan con tomate y a veces también queso). Pero a parte de eso se puede echar a muchísimas más cosas (ensaladas, pastas, carnes...) y está buenísima. ¡No sé que voy a hacer cuando se me acabe!Trastevere
Después de una paradita para comer al lado de Piazza Navona, deambulamos por el Trastevere, el barrio en la otra orilla del río Tiber. El ambiente y las edificaciones son diferentes de las del resto de Roma, tiene un ambiente muy animado y bohemio. Nuetra idea era ir hasta la Iglesia de St. Maria in Trastevere. Esta pequeña iglesia en la Plaza de Santa María es una de las imprescindibles de Roma.
Y es que su interior es, simplemente, alucinante. La decoración interior dorada, los mosaicos, el suelo...¡una pasada!
Tras la visita a la iglesia disfrutamos de un helado cada uno a los pies de la fuente de la plaza. El mío era de tiramisú. Por cierto, ¿os he dicho ya que en Roma los cafés y el helado son deliciosos?. Y si tomáis helado de café, ¡es el súmmum!Después seguimos recorriendo el Trastévere sin prisa, disfrutando de sus rincones y de su encanto, y volvimos al hotel paseando y encantados de la vida. ¡Quanto sei bella Roma!
Visita al Vaticano
Nos levantamos super temprano para poder llegar al Vaticano y no tener que hacer cola. A esas horas, el metro que cogimos para llegar hasta San Pedro estaba lleno de gente que empezaba su jornada laboral, era plena obra punta. Subir al mismo fue casi un milagro, pero afortunadamente antes de llegar a nuestra parada la gente se fue bajando y nos fueron dejando espacio.Al pisar la Plaza de San Pedro mágicamente habíamos cambiado de país. Nos encontrábamos en el Vaticano, el país más pequeño del mundo. La Plaza era aún más bonita de lo que nos habíamos imaginado. La presidía un enorme obelisco. No era el primero que veíamos, de hecho, Roma cuenta con 13 obeliscos diseminados por toda la ciudad (8 del Antiguo Egipto y 5 de la Antigua Roma). Éste, el Obelisco Vaticano, procede de Alejandría y era el segundo que veíamos. Es uno de los 8 del Antiguo Egipto. La otra características es la columnata que la rodea y, sobre todo, la original forma de la plaza, que fue enteramente diseñada por Bernini.

Basílica de San Pedro
La Basílica de San Pedro presidía todo el conjunto. Se supone que los restos de San Pedro están enterrados debajo del altar mayor de la basílica, y es considerada la iglesia más importante del mundo cristiano. Es una de las basílicas mayores de Roma (junto con Santa María Mayor, San Pablo extramuros y San Juan de Letrán), pero a pesar de su importancia no es, sin embargo, una catedral. La verdad es que yo me la imaginaba mucho más grande, ya que para ser tan importante no es tan imponente por fuera.![]() |
| Exterior de la Basílica de San Pedro. |

Para acceder al interior de San Pedro hay que seguir el código de vestimenta indicado: no se puede entrar con los hombros o las piernas descubiertas, ni hombres ni mujeres.
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| Indicaciones sobre cómo vestir a la entrada de la iglesia (un poco creepy) |
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| El espectacular interior de la Basílica |
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| El Baldaquino de Bernini, bajo el cual está el altar mayor y debajo del mismo la tumba de San Pedro. |
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| Escaleras de acceso a la cripta bajo el altar mayor |
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| Cúpula |

La escultura de la Piedad de Miguel Ángel es sin duda la más conocida, protegida actualmente tras un cristal a prueba de balas desde 1972, después de que un enfermo mental le asestase varios martillazos y la dejase seriamente dañada.
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| La Pietá |
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| Puerta Santa, escondida tras el cemento, que se abre cada año jubilar (cada 25 años, el siguiente sería en 2025) |
Cúpula de San Pedro
Tras la visita a la Basílica nos fuimos a visitar la cúpula. Hay dos maneras de subir: en ascensor y después a pie (pagando) o todo a pie por las escaleras (gratis). Evidentemente decidimos subir por las escaleras. Al principio la subida estuvo genial, porque íbamos subiendo por el interior de la basílica y te permitía apreciar mejor la decoración y los detalles desde otro punto de vista, un poco como la subida a la cúpula de San Pablo en Londres.![]() |
| Vistas desde la galería |
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| Detalle de la decoración |
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| Plaza del Vaticano y cola para la audiencia papal |

En lo alto de la cúpula nos encontramos una oficina postal atendida por unas monjas, y aprovechamos para mandar unas postales que llegasen con el sello del Vaticano :)
Desde lo alto de la cúpula habíamos divisado una cola impresionante que atravesaba la Plaza y pensamos que era para el acceso a los Museos. Yo ni muerta iba a esperar horas bajo un sol de justicia para entrar en el museo y perder tiempo mientras podía estar viendo otras cosas, así que decidimos volver a visitar los museos al día siguiente bien temprano. Cual fuel nuestra sorpresa cuando al llegar abajo ya no había cola. Resulta que era miércoles, día de audiencia papal, y toda la gente que habíamos visto estaba haciendo cola para entrar a la sala de audiencias que está al lado de la Basílica. De hecho, en la plaza las pantallas, que al llegar estaban apagadas, estaban retransmitiendo la audiencia en directo.
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| Benedicto XVI, en plena audiencia |

Tumbas papales
Volvimos a entrar en al Basílica para visitar la cripta donde están enterrados los papas , aunque aquí no se podían sacar fotos. [Tip: Pueden visitarse también la Necrópolis y las Grutas Vaticanas, aunque la visita es muy restringida y hay que reservarla previamente. Los chicos de Chavetas tiene mucha más información sobre ello aquí.]
Museos Vaticanos
Después nos dirigimos al Musei Vaticani, los Museos Vaticanos, donde no tuvimos que hacer cola alguna para entrar. A pesar de eso estaban llenos de gente, y a veces algunas salas podían ser un poco agobiantes. Por ello decidimos centrarnos en ver primero la Capilla Sixtina, lo cual fue un error que trataré más adelante. Íbamos adelantando gente para llegar antes, y parándonos poco en las salas por las que pasábamos.
Cuando llegamos a la Capilla Sixtina nos llevamos una gran sorpresa. La verdad es que me esperaba algo muy distinto a lo que en realidad es, pero igualmente es impresionante. Aunque es difícil de ver desde el suelo, ya que las pinturas están muy altas y estaba lleno de gente. No se permitía sacar fotos, así que no puedo poner ninguna, pero os recomiendo ver algún documental de cómo se pintó para conocer el imponente tamaño de las figuras, así como los trucos de los que se sirvió Miguel Ángel para llevarlo a cabo con el esplendor con el que lo vemos hoy en día. Cuando terminamos quisimos dar la vuelta para ver el resto de las salas, pero no pudimos porque una vez llegabas a la capilla no se podía dar vuelta (o al menos nosotros no lo conseguimos), así que nos quedamos sin ver las estancias de Rafael y demás pinturas, que nos hubiera gustado. En fin, para otra vez será.
Cuando llegamos a la Capilla Sixtina nos llevamos una gran sorpresa. La verdad es que me esperaba algo muy distinto a lo que en realidad es, pero igualmente es impresionante. Aunque es difícil de ver desde el suelo, ya que las pinturas están muy altas y estaba lleno de gente. No se permitía sacar fotos, así que no puedo poner ninguna, pero os recomiendo ver algún documental de cómo se pintó para conocer el imponente tamaño de las figuras, así como los trucos de los que se sirvió Miguel Ángel para llevarlo a cabo con el esplendor con el que lo vemos hoy en día. Cuando terminamos quisimos dar la vuelta para ver el resto de las salas, pero no pudimos porque una vez llegabas a la capilla no se podía dar vuelta (o al menos nosotros no lo conseguimos), así que nos quedamos sin ver las estancias de Rafael y demás pinturas, que nos hubiera gustado. En fin, para otra vez será.
Castel de Sant'Angelo
Tras abandonar el museo, comimos en un sitio cercano. Después de comer fuimos a ver el Castel de Sant'Angelo, en la orilla del Tíber, y ya fuera de la Ciudad del Vaticano. Este castillo se construyó con la idea de ser el mausoleo del emperador Adriano, aunque posteriormente se le dio un uso militar. Lo más curioso, es que el castillo conecta directamente con el Vaticano por medio de un pasadizo para que el Papa pueda huir por él en caso de urgencia.
La verdad es que la visita al interior del castillo no nos entusiasmó demasiado. Estaba demasiado vacío de contenido para nuestro gusto, aunque las vistas eran bonitas, eso sí.
Tras salir del castillo atravesamos el bonito Pont Sant'Angelo para dar un paseo por el lungotevere. Eta zona me recordaba mucho al Quartier Latin de París. 
Piazza Navona
Llegamos a Piazza Navona, e hicimos un descansito, ya que a mi me dolían muchísimo los pies, entre el calor que hacía y la caminata que nos habíamos pegado. Nos tomamos un tartufo affogato al café, o sea, una trufa de chocolate bañada con café que estaba deliciosa, en el famoso restaurante Tre Scalini. Disfrutamos nuestro postre mientras mirábamos a los turistas, que no eran pocos, y disfrutábamos de la plaza.En esta plaza se encuentra el Obelisco Agonalis, el tercero que veíamos, y el primero de los que son copia de la Antigua Roma. Piazza Navona es muy animada, y había músicos tocando, dibujantes, pintores, caricaturistas... El ambiente era muy similar a la zona de Montmartre de París. Es como un centro de reunión de la ciudad. Está decorada con diversas fuentes, aunque en aquel momento alguna se encontraba en obras y no la pudimos apreciar.

Pantheon
Desde Piazza Navona llegamos al Pantheon, que fue uno de los sitios que más nos gustó. La Piazza della Rotonda, donde se emplaza, es muy, muy animada, y daban ganas de quedarse allí un rato disfrutando el momento. El Panteón es un templo de planta circular que erigió el emperador Adriano sobre las ruinas de otro que había erigido Agripa. Aquí encontramos otro obelisco egipcio, el cuarto que veíamos. Este Obelisco Macuteo se cree que vino del Templo de Ra en Heliópolis. Era el tercero procedente del Antiguo Egipto que veíamos.
Por dentro es espectacular, un prodigio de la técnica y de la arquitectura todavía a día de hoy. Lo primero que llama la atención es el techo, con un agujero en el medio (óculo) por el que se escurre el agua cuando llueve, siguiendo unos cauces que la conducen hasta las alcantarillas del suelo. El artesonado, que parecía pintado en las paredes, en vez de algo real. Dentro del Pantheon se encuentra la tumba de Rafael.

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| Interior del Panteón |
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| Piazza Colonna |
Fontana di Trevi
La Fontana di Trevi fue nuestra siguiente parada. Sin duda, es uno de los monumentos más conocidos de Roma, y se construyó para adonar el final de un acueduto, aunque su diseño actual es producto de una renovación posterior, que se hizo en estilo barroco. Está como adosada a un edificio y la plaza estaba no llena, sino llenísima de gente. Por supuesto atravesamos la marea humana hasta poder llegar a la Fontana para proceder a tirar la monedita que nos garantice la vuelta a Roma.
Piazza dei Quirinale e himno italiano
Después fuimos hasta la Piazza del Quirinale, donde se encuentra el Palazzo del Quirinale, residencia del Presidente de la República Italiana. Llegamos justo a tiempo de ver el cambio de guardia y escuchar a los soldados cantar el himno de Italia con la extraña sensación de estar viendo una victoria de Ferrari.
Y, cómo no, aquí otro obelisco presidía la plaza, en este caso el Obelisco Quirinal, el quinto que veíamos y el segundo de la Antigua Roma.
Y, cómo no, aquí otro obelisco presidía la plaza, en este caso el Obelisco Quirinal, el quinto que veíamos y el segundo de la Antigua Roma.




































