El lunes, 15 de Septiembre a las 20:30 estábamos cogiendo el vuelo que nos llevaría a Roma. Era la primera vez que nosotros íbamos a volar de noche, la primera vez que íbamos con nuestro amigo A., y la primera vez que él volaba. Cuando estábamos a punto de aterrizar, nos apagaron las luces del avión (procedimiento rutinario, por otro lado), y Roma cuadriculada se extendió a nuestros pies con miles de luces.





