Cádiz día 8: Zahara de los Atunes y Playa de Bolonia
El plan de hoy era playa, visitando Zahara de los Atunes y Bolonia, pero una bandera roja se cruzó en nuestro camino...las dos veces
Zahara de los Atunes
Zahara de los Atunes, un antiguo pueblo marinero que, como Barbate, está estrechamente ligado a la tradición de la almadraba y a la pesca del atún rojo. Es una localidad muy pequeña, con apenas 1300 habitantes censados, pero en verano se convierte en un popular destino de veraneo.
Su principal atractivo es su larga playa de arena dorada, que se extiende a lo largo de varios kilómetros y ofrece un paisaje mucho más abierto que el de las playas urbanas de Barbate. Es uno de esos lugares donde apetece simplemente pasear por la orilla y disfrutar del ambiente de la costa gaditana. Y eso fue preciosamente lo que hicimos: aparcar el coche y pasear. Entramos en el Mercado de Abastos donde, como no podía ser de otra manera, el atún rojo tiene un papel protagonista, junto con otros productos procedentes del mar. Es un lugar interesante para acercarse a la gastronomía local y ver de cerca la importancia que la pesca sigue teniendo en Zahara.
Y es que el atún está también en las esculturas de la calle:
El Palacio de la Fortaleza, también conocido como Palacio de la Chanca, fue construido a finales del siglo XV por los Duques de Medina Sidonia, que explotaban las almadrabas de esta zona. Además de servir como residencia y fortaleza, sus instalaciones estaban vinculadas a la captura y procesamiento del atún. Durante la época estival hay un Mercado de Verano en horario vespertino.
Aunque el día estaba algo nublado, hacía calor. Sin embargo, no pudimos disfrutar de la playa porque una bandera roja prohibía el baño, de nuevo por el fuerte oleaje. Así que dimos un paseo por la playa, buscamos conchas y caracolas.
Después nos fuimos a comer a un sitio magnífico (Jarana 17) donde degustamos platos típicos andaluces como la mazamorra y otras delicias.
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| Mazamorra deliciosa |
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| Calamar relleno |
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| Canelón ibérico |
En general nos pareció un sitio mucho más tranquilo que Barbate. Predominan las casas blancas y las construcciones bajas, muchas de ellas de una o dos plantas. Esto hace que el pueblo conserve una imagen más sencilla y marinera y que la playa tenga una presencia mucho mayor en el conjunto de la localidad.
Camino hacia Bolonia
Después de visitar Zahara de los Atunes, continuamos nuestro recorrido en dirección a Bolonia. El trayecto ya merece la pena por el paisaje que encontramos por el camino.
La carretera atraviesa una zona mucho más rural, con grandes extensiones de campo y las sierras al fondo. En esta parte del recorrido nos encontramos con algo que nos llamó especialmente la atención: vacas pastando tranquilamente junto a la carretera. Las vacas retintas son bastante habituales en esta zona de la costa gaditana y es posible encontrarlas incluso en los alrededores de las playas.
Además, durante el trayecto encontramos varios campos de girasoles, un cultivo habitual en la agricultura gaditana, junto con cereales como el trigo y otros cultivos de secano.

También encontramos a lo largo de nuestro viaje varios toros de Osborne.
Bolonia se encuentra en un entorno bastante aislado, rodeado de sierras. Conduciendo a veces parecía que íbamos camino a ningún sitio, ya que el paisaje era cada vez más natural y sin rastro de edificaciones. Dejamos el coche en un aparcamiento privado de pago al inicio de la playa, pues temíamos no encontrar sitio más adelante. Después resultó que al estar cerrado Baelo Claudia se podía aparcar y había sitio de sobra, pero cualquiera se arriesgaba.
Playa de Bolonia
La playa de Bolonia tiene varios kilómetros de longitud y destaca especialmente por su aspecto natural. El paisaje es completamente diferente al de otras playas, mucho más salvaje. Aquí la protagonista es la naturaleza, con la arena, el mar, la vegetación y las montañas rodeando la ensenada.
Uno sus elementos más característicos es la enorme Duna de Bolonia, que se encuentra en uno de sus extremos. Es una duna móvil de más de 30 metros de altura, formada por la acción de los vientos de levante y declarada Monumento Natural en 2001.
La Duna de Bolonia
Por supuesto, a pesar del calor asfixiante, quisimos subir a la duna. Los abuelos prefirieron esperar abajo, y es que la subida requiere bastante esfuerzo, especialmente si hace calor, pero merece la pena llegar hasta arriba para disfrutar de las vistas sobre toda la ensenada. En los días despejados se puede incluso contemplar la costa africana.
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| Camino a la duna |
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| Mirador durante el recorrido |
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| Comenzando la subida |
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| Está más lejos de lo que parece |
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| De pie, de rodillas, hay que seguir, y seguir. |
Yo me esperaba arriba una vista totalmente despejada como en la Dune du Pilat, pero aquí el bosque cierra completamente la duna salvo por una zona desde donde se divisa la playa.
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| Vistas de la playa (y agotadísimas) |
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| Vistas del otro lado de la cima |
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| El punto más alto de la duna. |
Luego quedaba la bajada, que fue más rápida y más divertida porque te podías tirar a rolos. Aunque había que tener cuidado con la arena y los ojos.
De vuelta en la playa con los abuelos, nos refrescamos un poco en un charquito porque, de nuevo, otra bandera roja nos impide acercarnos a la orilla. Dos playas en un mismo día y dos banderas rojas. Y ya iban dos días seguidos sin poder bañarnos.
Baelo Claudia
Y si la playa y la duna ya hacen que Bolonia sea un lugar especial, aquí encontramos además un auténtico viaje en el tiempo: el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia.
Las ruinas se encuentran prácticamente junto a la playa, en un emplazamiento privilegiado frente al mar. Baelo Claudia fue una ciudad romana fundada en el siglo II a. C. y su prosperidad estuvo muy relacionada con el comercio con el norte de África y, especialmente, con la industria de los salazones y la elaboración del garum, una salsa de pescado muy apreciada en el mundo romano. Llegó a convertirse en una importante ciudad portuaria, pero su declive comenzó a partir del siglo II d. C., probablemente después de un maremoto que afectó a la zona. La ciudad continuó habitada durante varios siglos hasta quedar finalmente abandonada.
Conserva elementos como el foro, el teatro, las calles, las viviendas, las termas y las instalaciones relacionadas con la producción de salazones.
Nosotros tuvimos que conformarnos con verlo desde fuera, ya que solo abre por las mañanas.
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| Calles de Baelo Claudia |
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| Basílica de Baelo Claudia |
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| Factoría de salazones y garum |
Y con esto dimos por finalizada nuestra visita por esta zona.

































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