Cádiz día 3: Tánger
De Algeciras a Tarifa para tomar el ferry a Tánger y descubrir un poco más de nuestro país vecino, Marruecos.
Ferry de Tarifa a Tánger
Salimos de Algeciras, donde teníamos nuestro hotel, rumbo a Tarifa ya que desde allí salen los ferry hacia Tánger. Yo aún iba con un poco de miedo porque no me encontraba de todo bien (muchos hormigueos y mareos del ataque de ansiedad), pero confiada porque el día anterior en Ceuta todo fue bien.
En Tarifa el parking de la terminal estaba completo y nos tocó buscar sitio para aparcar fuera, que fue bastante difícil. Al final lo dejamos en lo que en Galicia llamamos un "leira parking", o sea, en un finca privada donde cobran por aparcar a unos 15 minutos del puerto.
Tarifa tenía muy buena pinta, pero sólo pudimos ver la Puerta de Jerez y un poco las murallas por fuera.
De camino al puerto encontramos una caseta donde vendían billetes a Tánger. Como ya habíamos perdido bastante tiempo con el tema del aparcamiento del coche y el traslado desde Algeciras, entramos para así ya tener los billetes y no perder más tiempo. Aunque no sé si hicimos bien, porque al final fue todo más lento de lo que hubiéramos deseado. No les iba la impresora bien, se liaron con los pasaportes... En fin, lo importante es que al final conseguimos unos billetes para la salida de las 12 y la vuelta a las 19:00 con la compañía AML (Africa Morocco Link). Le pregunté si las 19:00 no eran demasiado tarde, teniendo en cuenta que había que pasar controles de frontera y nuestra experiencia el día anterior en Ceuta fue muy lenta. Me aseguró que no, que iba todo muy rápido y no íbamos a tener problema (spoiler: no 😅)
El Puerto de Tarifa funcionaba un poco diferente al de Algeciras, que era más profesional todo. Aquí tuvimos que ir a pie al ferry, no se iba directamente desde la terminal. Así se accedía al ferry desde abajo, desde la zona de carga de los coches.
Aprovechamos la travesía para desayunar algo. El ferry era parecido al de Ceuta. A mitad de trayecto hay que hacer cola en un puesto de aduanas dentro del propio barco, donde te sellan el pasaporte para poder entrar a Marruecos.
Nada más desembarcar en el Puerto de Tánger nos abordó un guía para convencernos de contratar sus servicios. Yo quería verlo todo por mi cuenta, pero mi suegra, un poco abrumada por el calor y por ser su primera experiencia en Marruecos, le aceptó el trato. Nos dijo que se llamaba Aziz y nos preparó una minivan con climatizador.
![]() |
| Credenciales de nuestro guía en Tánger |
En el propio puerto ya nos empezó a explicar cosas. O al menos lo intentaba, porque la verdad es que hablaba un español un poco macarrónico. Según él lo había aprendido viendo la televisión española.
La Mezquita del Puerto o Mezquita Lalla Abla, es una construcción muy reciente, del año 2017, dedicada a la abuela del actual rey Mohammed VI.


A lo lejos se divisaba ya la propia ciudad y sus fortificaciones.
Explorando Tánger
Tánger, situada en el estrecho de Gibraltar, tiene una historia clave como puente entre África y Europa. Fundada por los fenicios y pasada por romanos y árabes, estuvo bajo dominio portugués e inglés entre los siglos XV y XVII.. En el siglo XX funcionó como ciudad internacional -un protectorado de varios países- antes de unirse a Marruecos en 1956. Es una auténtica metrópolis con más de un millón de habitantes y la segunda ciudad más poblada de Marruecos.
Además ha estado históricamente vinculada con España. La presencia española comenzó en el siglo XVIII con la llegada de diplomáticos y comerciantes, consolidándose en el XIX cuando la ciudad acogió a exiliados políticos españoles en la época de Fernando VII y su absolutismo. La colonia creció hasta ser la más numerosa entre los europeos hacia 1860. Además, España dejó una importante huella cultural y social mediante artistas e instituciones como el Teatro Cervantes o el Casino Español. Su influencia perduró durante gran parte del siglo XX.
El guía nos hizo la primera parada en la Terraza de los Perezosos (Terrasse des Paresseux o Sour al-Maâgazine en árabe), un famoso mirador panorámico situado en el Boulevard Pasteur/Mohamed V. Las vistas son a toda la ciudad, el estrecho y Tarifa. Los turistas se suben a los cuatro cañones, dos españoles, uno portugués y otro francés, en posición defensiva de la bahía.
Justo al lado de este mirador se encuentra el Café de París, junto a los jardines del consulado francés. Un local emblemático en el que se encontraban diplomáticos, artistas, escritores y espías. Hoy tiene un punto decadente que atrae todavía a innumerable público multicultural.
El guía era todo un personaje. Nos hizo millones de fotos, paraba a los coches para meternos a nosotros y repartía propinas a diestro y siniestro. Su visión era que cuanto mejor viviera todo el mundo, menos delinquiría la gente y todo iría mejor. Razón no le faltaba, la verdad. Aunque por supuesto debería ser el estado del bienestar el que se preocupase y no arreglarlo todo a base de limosnas, claro.Siguiendo la Avenida de Bélgica llegamos hasta la Mezquita de Mohammed V. Si la del puerto era en honor a la abuela del actual rey, ésta está decidada al abuelo. Su minarete es el más alto de toda la ciudad. Fue construida con financiación de Kuwait en 1983. En agradecimiento, la plaza situada frente a ella recibió el nombre de Plaza de Kuwait.
![]() |
| El altísimo minarete de la Mezquita de Mohammed V |
Recordemos que, en general, los no musulmanes no podemos acceder a las mezquitas. Aun así se puede divisar un poco del interior, con los preciosos mosaicos zellige en las paredes inferiores y arcos polilobulados.
![]() |
| El precioso interior de la mezquita de Mohammed V |
En la Plaza de Kuwait se encuentra también El Instituto Cervantes. Marruecos es el país con mayor número de sedes de este instituto en todo el mundo, con un total de seis.
La siguiente parada fue en el Parque Perdicaris, una zona natural un poco más a las afueras con vistas al estrecho. Fue creado por Ion Perdicaris, un empresario greco-estadounidense que se estableció en Tánger. En 1904, Ion Perdicaris fue secuestrado en esta zona por el líder rifeño Raisuli, provocando una crisis diplomática internacional. El presidente estadounidense Theodore Roosevelt intervino para lograr su liberación. En 1956 con la independencia de Marruecos, el parque pasó a ser propiedad del estado.
Cabo Espartel
Unos diez minutos después llegamos hasta Cabo Espartel, a unos 14 kilómetros de Tánger. Es un mirador desde el que contemplar la zona donde se encuentran el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo. Era la tercera vez que alguien nos hacía esta afirmación, pues esto mismo ya lo habíamos visto en Gibraltar y en Ceuta. No es incorrecto, pues ambas masas de agua se encuentran en el estrecho de Gibraltar, done también se sitúan Tánger, Ceuta y Gibraltar.
![]() |
| Vistas desde Cabo Espartel |
Aquí la cosa se empezó a desmadrar un poco. Había muchos turísticas, muchos autobuses y muchos vendedores. Nuestro guía fue negociando con ellos para que no se pasaran con los precios y no atosigaran. Aunque nos negamos en principio, acabó poniéndonos la vestimenta tradicional yebala, un grupo étnico del norte de Marruecos de origen bereber y morisco para hacernos una foto en el Cabo. Así, llevamos el tradicional sombrero chachia o chachiya con pompones de colores que servían para identificar la tribu o el estado civil de la mujer. Yo además llevo el mendil, el pañuelo de rayas que usan a modo de mandil, y un chal que se usa para protegerse del viento húmedo y de los descensos de temperaturas
![]() |
| Dos yebala de pacotilla en Cabo Espartel |
También ofrecían tatuajes de henna, y mi suegra y las niñas se dejaron hacer. Yo no quise (con lo que me gustan) porque sabía que luego son un rollo para secar y manchan mucho. Además de que en cualquier otro sitio son más finos y baratos que en los sitios turísticos.
![]() |
| Tatuajes de henna |
A pocos metros se encontraba la Playa de Achakkar, que se veía salvaje y poco concurrida.
Cuevas de Hércules
A 5 minutos en coche están las Cuevas de Hércules, otro de los lugares más visitados de Tánger. Además era viernes, día santo de los musulmanes, por lo que había mucho turista local. Según la leyenda, Hércules descansó aquí antes de realizar uno de sus trabajos y habría abierto con su fuerza el estrecho de Gibraltar. Su abertura hacia el mar tiene una forma característica que recuerda al continente africano. A nosotros nos pareció más un decorado que una cueva natural, con demasiada gente y un ambiente bastante artificial. Y había tantísima gente que era imposible ver ni disfrutar nada.
![]() |
| Entrada a las Cuevas de Hércules |
![]() |
| Interior de la Cueva |
![]() |
| Interior de la cueva, con tienda debajo |
Mientras el guía nos compraba unas aguas y unas mirindas marroquíes.
![]() |
| Mirindas |
Después nos ofreció montar en camello, lo cual declinamos y le pedimos que nos llevara a comer, pues ya era bastante tarde. Había arreglado una comida en la Medina. donde nos prepararon un festín típico marroquí con sopa harira, berenjenas, ensalada marroquí, tajine, kofta y otras delicias (Restaurante Vandalucia)
Además el restaurante era una chulada, con decoración típica de zelliges y arcos.
Medina de Tánger
Por fin procedimos a la Medina, aunque a mi ya se me estaba haciendo todo demasiado largo. En realidad yo me hubiera conformado con ver la Medina y pasear tranquila, y creo que contratar todo el tour fue un error. Por supuesto hubo parada en tiendas de aceites y perfumes, que ya no sabíamos cómo decirle que, por favor, apurase, que nos íbamos a quedar sin ver nada. Pero el que no, que teníamos tiempo...
![]() |
| Tienda de aceites bio |
![]() |
| Callejuels de la medina |
![]() |
| Calles de la Medina II |
![]() |
| Puesto de dulces |
En el Pequeño Zoco se encuentra el Gran Café Central, otro de los cafés históricos de Tánger, situado junto a la entrada de la Medina. Durante la época internacional fue punto de encuentro de artistas, escritores y viajeros, y todavía conserva parte de ese ambiente tradicional.
![]() |
| Gran Café Central |
Aquí, en el pequeño zoco, mi suegra compró un ud o laúd árabe y dos derbake o darbuka que son pequeños tambores.
El Palais Zahia es un antiguo palacio que destaca por su arquitectura tradicional marroquí y su cuidada decoración, que conserva el encanto de las antiguas casas de la ciudad. Hoy en día es un hotel y spa donde también celebran bodas.
![]() |
| Interior del Palacio Zahia |
Pasamos por delante de la Gran Mequita, uno de los monumentos más importantes de la Medina. Destaca por su arquitectura tradicional marroquí y su característico minarete octogonal, y se encuentra cerca del antiguo puerto. Sin embargo, pasa un poco desapercibida entre las estrechas casas de la Medina. Junto a ella se encuentra La Terrasse Borj Al-Hajoui, un pequeño mirador decorado con antiguos cañones desde el que se obtienen bonitas vistas de los tejados de Tánger y del mar.
![]() |
| Vista de la Gran Mezquita desde la terraza |
El conductor nos deja tirados, pero el guía lo arregla
Este era el punto donde nuestro conductor nos debería haber recogido, pero allí no había nadie. Nuestro guía lo llamaba al móvil pero no le cogía. Nos propuso llamar a otro conductor, pero es que habíamos dejado el carrito de paseo de la peque en el coche, como ellos nos habían indicado, para comer más tranquilos, además de una mochila con toallas y bañadores. Ni corto ni perezoso, le pidió el móvil a un transeúnte para llamarlo sin que le pudiera identificar su número. Bingo. Cogió, le echó una bronca y le dijo que viniera inmediatamente. Él sospechaba que andaba haciendo trayectos para otros en vez de esperar por nosotros. Cuando subimos a la minivan se pusieron a discutir en árabe y el guía nos pidió perdón varias veces. El conductor como quien oye llover y, nosotros, mortificados detrás.
![]() |
| Nunca subir a un coche fue tan tenso |
Yo ya veía que nos estábamos quedando sin tiempo, pero el guía que no, que nos daba tiempo a todo. Bueno, a la Kasbah igual no. Mi gozo en un pozo. Ya lo estaba viendo venir, pero aún así me fastidió. Hubiera prescindido de Cabo Espartel y de las Cuevas de Hércules para ver la Kasbah pero nos fiamos del guía. He de decir también que hay bastante tráfico en Tánger,. No sé si calculó mal los tiempos o si aquel día también había muchísima gente.
La última visita, por tanto, fue la Plaza de 9 de Abril, Grand Socco o Gran Zoco. Es uno de los lugares más animados de Tánger y sirve de entrada a la Medina. Su nombre recuerda el histórico discurso pronunciado por Mohammed V en 1947, durante el movimiento por la independencia de Marruecos.
La Plaza del 9 de Abril está rodeada de edificios y lugares emblemáticos como la Mezquita de Sidi Bou Abib, el histórico Cine Rif, los Jardines de Mendoubia y la puerta de Bab Fahs, que da acceso a la Medina.
![]() |
| Gran Zoco de Tánger y el antiguo Cine Rif al fondo |
![]() |
| Mezquita Sidi Bou Abib |
Luego el guía nos hizo entrar por una puerta que estaba cerrada, pero habló con un guardia y consiguió que nos dejaran pasar. No me atrevo a decir que lo sobornó porque no sé qué hablaron, pero la verdad es que el guía hablaba con todo el mundo y conseguía de todo. La puerta por la que pasamos ponía Cour d'appel Administrative, y de ahí dimos a un patio donde se encuentra el Espace de la Mémoire Historique de la Résistance et de la Libération que recuerda la lucha de Marruecos por la independencia, con fotografías, documentos y objetos relacionados con la resistencia y la historia de Tánger. A esas horas estaba cerrado y además no teníamos tiempo porque debíamos ir al puerto a coger el ferry de vuelta.
Pero el guía aún nos quiso enseñar algo más: el Palacio Marshan. Es un antiguo palacio real situado en una colina de Tánger y con vistas al estrecho de Gibraltar. Actualmente continúa siendo una residencia de la familia real marroquí.
![]() |
| Palacio Marshan |
Se rompe el derbake
Aquí tuvimos un susto. El conductor nos tenía que esperar al otro lado de la carretera después de que nosotros parásemos en el palacio a hacer fotos. Pero emprendió la marcha sin cerrar las puertas de la minivan con todas nuestras cosas dentro con tan mala suerte que uno de los derbakes, que son de cerámica, rodó por el suelo hasta salir despedido a la carretera y romperse. El disgusto de mi hija mayor fue enorme porque era el suyo, precisamente, y lo había elegido porque tenía un color violeta muy especial. Intentamos consolarla, porque además íbamos a perder el ferry, pero el guía salió disparado a la Medina a comprarle otro. Yo ahí ya me veía perdiendo el viaje de vuelta, sinceramente. Los minutos esperando en el coche con el conductor que no hablabla español más que tres palabras se me hicieron eternos. Por fin, apareció Aziz, el guía, sudando la gota gorda y con un nuevo derbake que no nos quiso cobrar, diciendo que se lo iba a descontar a lo acordado con el conductor. Ahora sí, poníamos rumbo al puerto al que llegamos con escasos minutos de margen, menos mal que todo iba con retraso porque había mucha gente.
Para salir del país había que pasar aduana y presentar pasaporte, y a mi me dejaron pasar antes porque iba en cabeza con las dos niñas, pero el resto de la familia tuvo que esperar a pesar de las súplicas que le hice al guardia. Me aseguró que el ferry no saldría sin ellos y que esperara tranquila. Yo no me fiaba demasiado, pero al final la salida del ferry se retrasó bastante y no hubo problema. Despedíamos Tánger con una preciosa puesta de sol.
A mitad de travesía hubo que hacer cola de nuevo para poner el sello de salida en el pasaporte. Y al desembarcar, cola en aduanas de nuevo, donde todo fue desesperadamente lento. Eran las 22:30 cuando por fin pudimos salir del puerto e ir a por el coche. Tarifa estaba muy animada, todo el mundo en la calle, yendo a cenar o por ahí a tomar algo con amigos. A nosotros aún nos quedaba una hora de coche de vuelta a Algeciras. Estábamos reventados.








.jpg)





















.jpg)













0 comentarios