Cádiz día 7: Vejer de la Frontera y Barbate

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Hoy exploramos primero uno de los pueblos blancos de la provincia de Cádiz: Vejer de la Frontera. Después pasamos la tarde en la localidad costera de Barbate.

Vejer de la Frontera

Vejer de la Frontera es uno de los pueblos blancos más famosos y bonitos de la provincia de Cádiz. Está sobre un cerro a unos 200 metros de altura, muy cerca de la costa, y destaca por sus casas encaladas, sus calles estrechas de estilo medieval y su pasado árabe. Fue declarado conjunto histórico-artístico y forma parte de la Asociación de Los Pueblos más bonitos de España.

El término "de la frontera" que lo tienen muchas otras localidades de esta zona (Arcos de la Frontera, Jerez de la Frontera, Chiclana o Conil) hace referencia a precisamente a la frontera entre los territorios cristianos y musulmanes en el siglo XIV.

Si se va en coche, como nosotros, lo recomendable en verano es dejar el coche en uno de los párkings que se encuentran en la carretera al llegar y continuar la subida a pie por unas escaleras desde el propio aparcamiento. También conviene no llegar muy tarde, porque los sitios se acaban pronto.

Nosotros comenzamos la visita por la Calle Corredera, un mirador natural hacia la campiña al que llegaban las escaleras que seguimos desde el parking y enseguida nos perdimos por las calles. El carácter defensivo de Vejer todavía resulta muy evidente. El antiguo recinto amurallado rodea la parte histórica de la localidad y conserva cuatro de sus antiguas puertas. El principal acceso es por el Arco de la Villa, pero nosotros nos encontramos con el Arco de Sancho IV y por allí que nos metimos.
 
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Arco de Sancho IV

Paseando por el casco histórico de Vejer

Una de las mejores formas de conocer Vejer es simplemente perderse por sus calles. El casco antiguo está formado por un entramado de calles estrechas y empinadas, con casas blancas y pequeños rincones fotogénicos y miradores que aparecen casi a cada paso.
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Rincones de Vejer

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Así llegamos hasta la Plaza de España, conocida como "Plaza de los pescaítos" donde destaca el ayuntamiento. Fue construida en el siglo XVI cuando la ciudad se amplía superando los límites amurallados. Este lugar fue usado también para festejos taurinos durante los siglos XVI y XVII. A mediados del siglo XX es cuando se construye la fuente azulejada que hoy preside la plaza.
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Plaza de España en Vejer

La Judería de Vejer está formada por un conjunto de calles estrechas y encaladas dentro del casco antiguo. 

Uno de los rincones más fotografiados es el Arco de las Monjas, situado en la calle Ramón y Cajal, junto al antiguo convento de las Monjas Concepcionistas. Estos arcos forman parte de una serie de contrafuertes construidos después del terremoto de Lisboa de 1755, cuando fue necesario reforzar la estructura del convento.

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Arco de las Monjas

Al lado del convento se encuentra el Castillo de Vejer. El castillo tiene su origen en la época medieval y su posición elevada permitía controlar el territorio y las vías de comunicación de los alrededores. Fue residencia de los Duques de Medina Sidonia en el siglo XIV.

La entrada al recinto es gratuita y se pueden realizar recorridos informativos y visitas guiadas coordinadas frecuentemente con colectivos locales como el Grupo Scout Edén. Nuestra guía fue Juana, que no tendría más de 12 años, y nos hizo un pequeño recorrido por el castillo, atravesando los patios y subiendo hasta las murallas.
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Recorriendo las almenas del castillo
Una de las estancias que más nos gustó fue la visita a una antigua casa tradicional anexa o integrada en el recinto que recrea cómo era la vida y una vivienda típica de la zona a mediados del siglo XX.

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Muy cerca del castillo se encuentra la Iglesia del Divino Salvador. Vejer fue conquistada a los musulmanes un 6 de agosto, día de San Salvador, por Fernando III "El Santo".

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Barbate

Sopesamos la posiblidad de comer en Véjer, pero optamos por ir a comer ya cerca de la playa para coger sitio lo antes posible. Nuestra idea era parar en El Palmar de Véjer o Los Caños de Meca, pero era imposible de aparcar, así que seguimos hasta Barbate. Aunque nos costó un poco, aquí si conseguimos aparcar.

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Barbate es una localidad marinera muy vinculada históricamente a la pesca del atún rojo mediante la técnica tradicional  de la almadraba. La almadraba es una antigua técnica de pesca que aprovecha el paso de los atunes por el Estrecho de Gibraltar durante sus migraciones. Esta tradición sigue formando parte de la identidad de Barbate y de buena parte de la costa de La Janda.

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Partes del atún, con el tarantelo (6) que habíamos probado en El Puerto de Santa María.

Su término municipal cuenta con una extensa costa de playas y espacios naturales. Allí comimos y después nos acercamos hasta la playa de Nuestra Señora del Carmen. Cuando llegamos había unas olas bastante grandes y bandera amarilla, y a los 10 minutos por megafonía avisaban de que había bandera roja y estaba terminantemente prohibido el baño. Pues nada, otro día más que no pisábamos la playa por bandera roja.
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Bandera amarilla al llegar.
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Bandera roja 10 minutos después
Así, dimos por dar una vuelta por el Paseo Marítimo,  tomar un helado al rato, en vista de que la opción playa no era viable decidimos regresar al hotel y pasar el resto del día en la piscina.

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