Esposende día 4: Braga
Braga
Otor día que no amanecía bueno, así que el plan de playa de nuevo se pospuso para ir a Braga. Nosotros ya la conocíamos, pero mis suegros no y les encantó. La verdad es que es una ciudad muy bonita, muy barroca y muy agradable.

Nuestra primera parada fue en el mítico Café A Brasileira, con un interior con referencias de estilo art decó y una fachada azulejada tradicional. En la calle del café hay también un montón de comercios interesantes, de los que saldríamos con alguna cosilla para mi suegra y para las niñas.
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| Largo do Barão de São Martinho |
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| Café de A Brasileira |
Después nos dirigimos a la catedral, que recordábamos que nos había gustado mucho. La nave es de acceso libre, pero para la visita a las capillas, el coro alto y el museo hay que ir en visita guiada y vale mucho la pena. Esta vez no pudimos visitarlas, porque no cuadramos el horario, y nos tuvimos que conformar con la nave.
Al salir estaba lloviendo bastante, así que aprovechamos y paramos a comer (Donna Sé).
Después seguimos paseando por Braga y sus calles empedradas.
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| Praza da República |
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| Ayuntamiento de Braga |
Nos acercamos a una de las zonas más bonitas: el precioso Jardim de Santa Bárbara, junto al Paço Episcopal Bracarense.
Después de unas compritas fuimos hasta la Avenida da Liberdade, decorada con muchísimas flores de vivos colores.
Bom Jesus do Monte
Para terminar el día fuimos hasta el Santuario de Bom Jesus do Mont. Es un santuario situado en lo alto de una colina, ejemplo clásico de sacro monte: un recorrido espiritual que culmina en una iglesia en la cima. De la vez anterior habíamos dejado el coche casi en la cima, pero esta vez nos aseguramos de aparcar más abajo y hacer la subida a pie y la vuelta en funicular.
Así, subimos sus más de 500 escalones en zigzag mientras íbamos viendo las capillas del Vía Crucis. La escalinata representa el recorrido del ser humano desde el mundo terrenal hasta lo divino, desde el pecado hasta la redención. Subirla es -se supone- un acto de penitencia, reflexión y transformación espiritual.

Este sitio tiene mucha importancia para los portugueses y es un sitio de peregrinación y a la vez de ocio, motivo por el cual siempre está lleno de gente. Además desde 2019 es Patrimonio Mundial de la UNESCO, reconocido como un ejemplo excepcional de paisaje cultural que une arquitectura, religión y naturaleza.
Desde lo alto hay unas vistas impresionantes de la ciudad y sus alrededores.
La iglesia en lo alto simboliza la culminación del camino espiritual y la cercanía con Dios, además de la recompensa tras el sacrificio. La verdad, seas religioso o no -nosotros no lo somos- el sitio es muy bonito.

Por detrás de la iglesia se extiende un gran parque con un pequeño lago con barcas, parques infantiles y bonitos paseos.
Después de dejar que las niñas disfrutasen un rato en el parque subimos al funicular, que el más antiguo de la península aún en uso y que data de 1882. Está vez sí lo encontramos (no como la vez anterior). Está un poco escondido, en un lateral de las escaleras.



























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