Esposende día 1: Llegada a Esposende y Apúlia
Llegada a Esposende
En agosto de 2024 hicimos un viaje a Esposende que pretendía ser de playa y relax, pero que por culpa del viento tuvo nada de arena y sol. Aún así lo disfrutamos y nos sirvió de desconexión.
Esposende es una pequeña localidad del norte de Portugal, situada en el estuario del río Cávado que vierte sus aguas al atlántico, con largas playas abiertas al mar y un gran paseo marítimo. Aunque ese día, sólo conocimos un poco de su paseo, porque sólo paramos allí a comer, nos gustó mucho porque su combinación de naturaleza, mar y playa. Lo que no esperábamos era ese fuerte viento glacial que nos tenía con cazadoras puestas en pleno agosto.

Como decía, ese día tan sólo paramos a comer allí (Restaurante O Buraco: mi crítica en Tripadvisor aquí) en el único donde encontramos sitio y que resultó ser un sitio donde se comía super bien.
Apúlia
Después pusimos rumbo a Apúlia que era donde estaba nuestro hotel (Apúlia Praia Hotel: mi crítica en Tripadvisor aquí). Apúlica es también una pequeña localidad famosa por sus playas atlánticas y sus molinos de viento.
La mayoría de los veraneantes eran locales, había muy poco turismo, así que en ese sentido estuvimos muy bien. Eso sí, sabían a lo que venían porque la gran mayoría estaban pertrechados con algún tipo de paraviento, sombrillas reforzadas y la propia playa tiene casetas que se podían cerrar por los cuatro costados que jamás habíamos visto hasta entonces. Ahí entendimos que lo del viento no era una broma, aunque confiábamos en que algún día nos diera un respiro (spoiler: no tuvimos suerte).![]() |
| Playa dunar en Apúlia |
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| Las típicas casetas de tela de Apúlia |
La costa aquí tiene escarpadas rocas y un fuerte oleaje que las hace muy salvajes. Preciosas para ver, pero no tanto para disfrutar tumbado en la arena. Aunque las niñas se divirtieron mucho buscando piedras de colores, conchas y rocas a cada cual más rara. Eso sí, había que estar pendiente del intenso viento, porque podía llegar a tirarte y se hacía difícil pasear.

Molinos
Como el plan playa no era viable, nos fuimos a ver los molinos que, por otro lado, están a pie de playa. Los molinos son de viento, obviamente, y se usaban para moler cereal. Son una de las estampas más típicas de la zona. Hoy algunos se han reconvertido en casas o apartamentos turísticos. Hay una pequeña pasarela por donde hay que andar para no pisar las dunas y protegerlas.
Apúlia es todavía una localidad tradicional, donde la pesca sigue siendo artesanal y las algas sirven de recurso, de hecho tienen su propio museo (Museo do Sargaço) al que quisimos ir pero no pudimos por su atroz horario.
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| Barcas artesanales en Apúlia |
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| Paseo marítimo |
Finalmente nos fuimos a cenar pronto (Lumi Foods and Drinks: mi crítica en Tripadvisor aquí) y de vuelta al hotel y a descansar para madrugar al día siguiente.
















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