Un mes después de aterrizar de Japón se nos presentó la oportunidad de hacer una escapada por España aprovechando el puente de la Ascensión, que es festivo en Santiago. Además mi 30 cumpleaños era la semana siguiente, así que tenía la excusa perfecta para organizar un viaje de 4 días a Salamanca.
No madrugamos mucho, nos líamos un poco y acabamos saliendo a las 12:00 de la mañana. Llegar nos llevó unas 4 horas y poco, y el camino es muy fácil de hacer, especialmente después de salir de Galicia, dejar atrás las curvas y enfrentarse a las rectas infinitas de la meseta castellana.
Habíamos dejado un día medio soleado, medio nublado en Galicia pensando que a medida que nos adentrásemos en Castilla la cosa mejoraría. A la altura de Puebla de Sanabria la cosa estaba mucho peor, con lluvia y una niebla espesa que nos impedía aprovechar la velocidad máxima de la vía porque no se veía nada. En Salamanca la cosa no era mejor, aunque al menos no había tanta niebla.
Llegamos al hotel (Hotel Gabriel y Galán: mi crítica en Tripadvisor aquí) sin problemas, aparcamos el coche, hicimos el check-in, dejamos las maletas y nos dispusimos a dar una vuelta por el centro de Salamanca. El hotel tenía muy buena ubicación y sólo tuvimos que andar 10 minutos en línea recta para encontrarnos de frente con la Plaza Mayor. Yo ya había estado en Salamanca, con 14 años, pero salvo de esta plaza de poco más me acordaba.
Nos despertamos temprano porque, a pesar de que el avión no salía hasta las 12:00, queríamos llegar con tiempo al aeropuerto. A las 07:00 a.m. ya habíamos hecho check-out en el hotel, dijimos adiós a las calles de Ueno (desiertas a esa hora de la mañana) y nos dirigimos a la estación JR Ueno para coger el Keisei. Era completamente de día.
| Calles de Ueno, desiertas a primera hora de la mañana de un sábado. |
Nuestro último día en Japón. Desayunamos en un bar cercano al hotel que se llama Doutor Cofee. Era increíble la cantidad de cafeterías de estilo europeo y nombre italiano que había por todas partes, tan sólo vimos un sitio en Kyoto que ofreciera desayuno japonés. A base de cafés, tés y bocadillos (sin mucha variedad) empezamos nuestra última jornada en Tokio y la última ya del viaje, ya que al día siguiente salía el vuelo de vuelta.
Shinkansen de regreso a Tokio
Esta vez madrugamos un poco menos. Nos levantamos a las 08:30 e hicimos el check-out en el hotel. De regalito de despedida, los del hotel nos regalaron unos palillos a cada uno y nos fuimos todos contentos y agradecidos por el detalle.Desayunamos por última vez en el Café Velocce. El Shinkansen Hikari salía a las 09:56. Abandonábamos Kioto y nos volvíamos a Tokio dos días más, los dos últimos. Sabiendo que el viaje llegaba a su fin intentábamos retener todos los colores, los sonidos, las imágenes, para no olvidarnos de ellas. Sabíamos que tal vez podría ser la primera y última vez que estábamos en Japón, y no queríamos que se acabara.
Ya en la estación de Kioto y con puntualidad, como siempre, llegó el tren que tardaría 2h 40 min en llevarnos a la capital del país.
En tren a Nara
Hoy nos dividimos de nuevo porque R. y B. querían dormir un poco más, el cansancio empezaba a hacer mella en ellos después de tantos días. Yo también estaba muy cansada, pero a pesar de que tenía el despertador puesto para las 08:00, a las 07:30 estoy totalmente despierta debido a la luz que entraba por la ventana. En el hotel no había persianas, y las cortinas no tapaban demasiado, así que ya no conseguí volverme a dormir. Como Mr. Knook también estaba también despierto, nos pusimos en marcha aunque con bastante calma.En hyperdia consultamos los horarios de los trenes para Nara, había un rapid service que salía a las 08:45. Al contrario que los otros días, esta vez no habíamos reservado asiento, así que podíamos elegir cualquier tren.
Fuimos andando hasta la estación central, compramos desayuno para llevar en el café de siempre y nos subimos al tren que concordaba con lo que habíamos mirado en hyperdia. Después entraron otros turistas que preguntaron por el tren que iba a Nara y les recomiendaron el tren del otro andén. Nos quedamos un poco moscas, y decidimos seguir su ejemplo. Nos bajamos de ese tren y nos subimos en el otro, aunque no demasiado seguros de haber cogido el tren correcto, porque al fin y al cabo ¡ese no era el que salía en hyperdia! Cuando pasamos por Tofukiji (donde habíamos comido el día anterior) ya nos quedó claro que definitivamente sí íbamos a Nara. Desayunamos en el tren y fuimos viendo el paisaje y bosques de bambús que se sucedían tras la ventanilla.
| Mi cara resumen perfectamente el cansancio acumulado después de tantos madrugones |
Después del palizón del día anterior R. y B. decidieron tomárselo con tranquilidad y se quedaron durmiendo mientras nosotros visitábamos los templos cercanos al hotel. Para no perder tiempo nos levantamos a las 07:30 y ya desayunamos en el hotel un par de bollos que habíamos comprado el día anterior en la estación.

Los templos de Hongan-ji
Los templos que visitamos son los templos parejos de Hongan-ji de Nishi e Higashi. El templo de Nishi Hongan-ji (nishi significa oeste) destaca por su ornamentada puerta principal:Rumbo a Hiroshima
Nos levantamos tempranísimo para poder aprovechar el día. A las 06:15 ya estábamos en pie porque a las 6:45 había que estar saliendo hacia la estación para coger el tren a Hiroshima. Cogimos unos cafés para llevar en el Cafe Velocce, al lado de la estación. El día anterior habíamos visto una pastelería con una pinta increíble, pero por más que la buscamos no conseguimos encontrarla. Una pena, porque habíamos contado con ellos para acompañar el café. Todavía había muchos sitios cerrados porque era muy temprano, así que la única opción fue comprar unos bollos en un kiosko del andén. Mientras esperábamos el tren, B. encontró una cartera tirada y se la dio al guarda, que llamó por megafonía al dueño del carnet que había en la cartera. La cartera era claramente de mujer, grande, con tachuelas, etc. y ante nuestro asombro ¡lo que apareció fue un chico! Después nos fijaríamos que había muchos hombres con ese mismo tipo de carteras y que algunos también llevaban bolso.El tren llegó poco después, y tardó apenas 10 minutos en llegar a Osaka (sí que estaban cerca, daba gusto). Sin embargo a Hiroshima no llegamos hasta las 09:05. Hacía un día espléndido y notamos el calorcillo nada más salir de la estación para coger el tranvía, rumbo al Parque de la Paz.
| Analizando el funcionamiento del tranvía en Hiroshima |
| Parada de tranvía |





