En nuestro primer día en tierras gaditanas decidimos cruzar la frontera y visitar Gibraltar y su famoso peñón. Poco después comenzaría mi calvario en el viaje.
Gibraltar
Dejamos nuestro hotel (Hotel Suittes) y fuimos a desayunar a una cafetería cercana (La Catheria). Acto seguido pusimos rumbo a Gibraltar en nuestro coche con el firme propósito de dejarlo aparcado en un parking y cruzar andando, pues habíamos leído que las colas podían ser infinitas. De lejos íbamos viendo acercarse el peón e íbamos emocionadísimos todos.
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| El peñón desde La Línea |
La pesadilla de entrar en coche a Gibraltar
Pero no sé en qué momento nos encontramos en la cola de entrada a Gibraltar pensando que estábamos en la cola de entrada al parking sin posibilidad de salir. Mr. Knook interpretó mal una rotonda (la verdad es que era muy dudosa) y así acabamos atrapados durante casi una hora, discusión mediante. ¡Empezábamos bien el viaje!
La verdad es que muy claro no estaba nada, ni en la misma cosa sabíamos en qué lado teníamos que situarnos, si entrada con o sin trámites aduaneros. Los demás parecían estar en la misma situación, porque los otros coches también nos preguntaban lo mismo.
Así que sí, durante casi una hora veíamos a la gente aparcar tranquilamente en el parking que teníamos al lado separado sólo por una reja y sin ningún tipo de punto de entrada para nosotros ni el resto de los coches que estábamos atrapados en el ataspo. Era una auténtica ratonera. Me sorprendió lo mal indicado y organizado que estaba todo para ser ingleses, la verdad.
El atasco se debía a que todos los coches debían para en la aduana y enseñar el pasaporte, por eso todo iba tan lento. Hoy en día eso se ha acabado, ya que desde julio de 2026 (¡ni un año después!) no hay controles fronterizos ni valla entre los dos estados limítrofes. Nos quedará el consuelo de haber sido de los últimos turistas estivales en haberla conocido.
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| Aduana en Gibraltar (que ya no existe) |
Como llevábamos el GPS en el móvil, al cruzar la línea lo tuvimos que apagar para que no nos penalizasen los datos, ya que vuelve a haber roaming entre España y Reino Unido al salirse de la UE y para sólo un día no nos compensaba contratar una e-sim. Para no liarnos muchos, aparcamos en el primer parking que encontramos en ruta y desde allí continuamos andando.
Las señales de las calles nos recordaban que estábamos en Reino Unido, los "Look right", "Look left" (aunque aquí conducen por la derecha como en España), los míticos postes indicadores y las sempiternas cabinas rojas. Bueno, ya podíamos empezar a respirar y a disfrutar después de la entrada tan caótica.
Conociendo Gibraltar
Gibraltar es un territorio británico de ultramar cedido por España tras el Tratado de Utrech en el siglo XVIII que ponía fin a la guerra de sucesión española. Los Borbones, con Felipe V al frente, ascendían al trono español y a cambio compensaban a los Habsburgo y sus aliados, entre ellos Reino Unido, mediante la cesión de importantes territorios.
Sin embargo Gibraltar tiene una identidad propia, y es que es proximidad territorial con España ha marcado también su carácter y hasta una variedad lingüística propia que es una fantasía para el oído: el llanito.
Las baterías, casamatas y otros restos de fortificaciones de diferentes épocas y culturas dan cuenta de su importancia estratégica para controlar el paso entre el Mediterráneo y el Atlántico. Hoy en día una de sus principales plazas es la Grand Casemates Square.
Ese día la calle principal, Main Street, lucía engalanada con motivo de la próxima celebración de su día nacional, el 10 de septiembre.
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| Main Street, en Gibraltar |
Paramos un momento para ver el interior de la Catedral de Santa María Coronada, el principal templo de culto católico de la ciudad.
Subir al Peñón
Para subir al peñón, era tan fácil como ponerse a la cola y coger el teleférico, ¿no? Pues no, ese día lo habían cerrado -supuestamente por viento- y aún así había gente formando cola no sé con qué esperanza. Las informaciones brillaban por su ausencia, no sabían decirnos cuándo lo volverían a abrir o si iban a volver a abrirlo y todo generaba más confusión en los turistas como nosotros.
Vimos claro que si queríamos subir a la cima del peñón - y queríamos- teníamos dos alternativas: subir andando en una caminata de una hora a pleno sol y hacer otra hora y pico de visita o contratar un taxi turístico. Al ir con dos niñas pequeñas, decidimos la segunda opción y la verdad fue todo un acierto. Nuestro conductor era un saleroso gibraltareño que nos hizo el tour muy ameno.
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| Teleférico cerrado en Gibraltar. |
La primera parada del tour fue en las Columnas de Hércules, o, más bien, una representación de este elemento mitológico que según se decía que flanqueaban el estrecho y con ello, era el punto exacto de unión entre el Mediterráneo y el Atlántico, entre Europa y África. Estas mismas columnas se encuentran también en el escudo español.
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| Los pilares de Hércules, en Gibraltar |
Pero este punto es también un mirador desde donde divisamos tanto Algeciras como África a lo lejos.
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| Estrecho de Gibraltar con África en el horizonte. |
La siguiente parada del tour fue Saint Michael Cave, la Cueva de San Miguel. Es un pasaje lleno de estalagmitas y estalagmitas y tuvo también uso militar. Hoy es una de las zonas más visitadas de Gibraltar, hay un pequeño auditorio dentro y proyectan un pequeño espectáculo de luz y sonido al que no le vimos mucho la gracia ni entendimos.
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| Interior de la Cueva de San Miguel |
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| Auditorio en la Cueva de San Miguel |
En esta zona ya nos encontramos con alguno de los monos de Gibraltar que, por cierto, son animales protegidos ya que el peñón es reserva natural. A los turistas no parecía importarles mucho, porque los rodeaban y alguno hasta le quería dar de comer (lo que está terminantemente prohibido y conlleva multas). Además es totalmente innecesario, porque el mono, hábil como el solo, le robó tan rápido a uno de los turistas su helado acabado de comprar que tardo unos segundos en darse cuenta mientras el mono procedía a abrir el envase y comérselo. El turista pretendía recuperarlo, pero no hace falta que os diga que esto también es totalmente desaconsejable porque son animales salvajes, ¿verdad? [Tips básicos: si llevas comida llevarla en la mochila cerrada, no llevar elementos sueltos que no quieras que roben los macacos (gafas de sol en la cabeza o colgadas por ejemplo), no mirarlos fijamente, tocarlos ni darles de comer]
La siguiente parada fue la Guarida de los monos, donde nos dejaron un buen rato mientras la caravana de taxis enfilaba la bajada en la estrecha y sinuosa carretera.
La verdad es que los monos eran muy monos (valga el chiste y la redundancia) y las niñas alucinaron viéndolos. Sobre todo cuando una mamá mona se puso a amamantar a su cría delante de nosotros. A mi, sin embargo, me daban un poco de pena como mucha gente los atosigaba y también un poco de respecto porque por nada del mundo quería que se nos subiera ninguno. [Tip: si se te sube alguno, procura mantener la calma. Y está permitido que te hagan fotos xD]
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| Mi mono-musa del día. Posando para mi. |
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| La guarida donde tienen comida |
Allí desde lo alto se podía divisar perfectamente la separación entre España y Gibraltar, que corresponde básicamente con la pista del aeropuerto que se atraviesa si vienes andando o se pasan por un túnel si vienes en coche como nosotros.
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| La pista del aeropuerto y España al fondo |
Mientras descencíamos del Peñón - y durante todo el recorrido- nuestro guía fue ahondando en el modo de vida gibraltareño. Según él, era uno de los mejores sitios del mundo para vivir. La vivienda para los gibraltareños estaba en parte subsidiada por el gobierno y te podías ir a estudiar gratuitamente a Reino Unido. Vaya, pensamos, todo puesto fácil para que no quieran pasarse al otro lado de la frontera. Lo tienen bien pensado (al día siguiente veríamos que en Ceuta era lo mismo, pero al revés).
Como era tarde le preguntamos un sitio para comer y, muy amablemente de su parte nos llevó en el taxi hasta el sitio donde según el hacían los mejores fish & chips (Roy's Fish & Chips).
Empieza mi calvario
Allí yo me empecé a encontrar algo mal, aunque en un principio lo achaqué al calor. Para salir de Gibraltar tuvimos que esperar otra cola de salida y volver a enseñar los pasaportes. Yo me encontraba cada vez peor, llegó un punto en que pensaba que me iba a desmayar. Asustados, paramos el coche y fui hasta una farmacia y me midieron la tensión, que tenía alta (yo soy hipotensa) y me recomendaron que fuera al centro de salud de San Roque. Allí, tras hacerme pruebas me dijeron que lo que tenía era una crisis de ansiedad y me dieron una pastillita para relajarme.
La verdad es que a día de hoy sigo sin saber qué me pasó exactamente (y me ha vuelto a pasar otras dos veces más) ni me han dado mejor explicación. Que si cervicalgia, que si presíncope vasovagal... El caso es que casi un año después estoy escribiendo estas líneas cuando en el momento pensé que no lo contaba. No dudo que tuve, efectivamente, una crisis de ansiedad de lo que me asusté, pero creo que eso fue la consecuencia y no la causa.
Para contribuir a todo, mi hija pequeña se dio un fuerte golpe en la cabeza corriendo y jugando mientras esperaba con los abuelos a que yo saliera del centro de salud. Así que acabó allí conmigo y salió con un chichón bien violeta.
En cualquier caso, toda esta historia nos sirvió para conocer San Roque, que fue el lugar a donde emigraron los habitantes de Gibraltar cuando los británicos los expulsaron una vez tomaron el control. Como Gibraltar había pasado ya de manos varias veces, se asentaron en este cercano sitio confiando en su pronto regreso. Trageron aquí también - y aquí siguen- todos los documentos y archivos españoles que en su día estaban en Gibraltar. Su lema es "la ciudad donde reside la de Gibraltar".
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| San Roque, la ciudad donde reside Gibraltar. |






























































