Zaragoza día 2: Palacio de la Alfajería, Catedral del Salvador (La Seo), Rosario de Cristal, Teatro Romano, Termas Romanas

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En esta segunda jornada visitamos el Palacio de la Aljafería, la Catedral de La Seo, el Rosario de Cristal y los principales restos de la Caesaraugusta romana: el teatro y las termas públicas. 

Palacio de la Alfajería

Nuestro segundo día en Zaragoza lo comenzamos primero desayunando en una cafetería del centro (Olé) y después andando bajo el sol hacia el Palacio de la Alfajería, alejándonos de la zona centro. De camino nos encontramos el singular edificio del Museo de Pablo Serrano, realmente Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporánea, donde se puede ver la obra del pintor aragonés Pablo Serrano, además de obras de otros artistas nacionales e internaciones.

Aunque no entramos, nos llamó mucho la atención su arquitectura contemporánea, que contrasta con el resto de edificios del entorno.
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Museo Pablo Serrano
El Palacio de la Aljafería es un antiguo palacio árabe que el rey de la taifa de Saraqusta, Al-Muqtádir, mandó construir como residencia de los reyes de la dinastía hudí, la dinastía reinante en aquel entonces (siglo XI) y a la que él mismo pertencía. El reino estaba entonces en su máximo apogeo político y cultural. Posteriormente fue usado como residencia de los reyes cristianos de Aragón, palacio de los reyes católicos y fortaleza militar. Es Monumento Histórico Artístico y Patrimonio de la Humanidad como uno de los ejemplos de la arquitectura mudéjar de Aragón.

Desde el exterior sorprende su aspecto sobrio y defensivo. Rodeado por un foso y protegido por dieciséis torres, cuesta imaginar que tras esos muros se esconda uno de los palacios islámicos mejor conservados de España
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Exteriores del Palacio de la Aljafería

Cortes de Aragón

El acceso se hace por un patio que da también entrada a las Cortes de Aragón. Estas cortes se crearon en el siglo XIII al promulgarse los fueros de Aragón. Se dividían en cuatro estamentos: Iglesia, alta nobleza, baja nobleza y universidades o concejos. Desaparecieron a principios del siglo XVIII  tras la promulgación de los Decretos de Nueva Planta con Felipe V y se recuperaron en 1983 como parlamento autonómico con la actual constitución.
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Patio de acceso del palacio
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Acceso a las cortes
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Acceso al palacio

Palacio Islámico

Nada más acceder al interior del palacio ya nos quedó claro que estábamos ante una joya del mudéjar. Accedíamos al Palacio Islámico, que incluye el salón del trono dorado, una pequeña mezquita con su mihrab orientado a la meca, suelos de mármol y arcos mixtilíneos y yeserías que nos dejaron con la boca abierta.
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Pórtico de entrada
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Mezquita
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Mihrab del interior de la mezquita
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Detalle de las decoraciones
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Patio de Santa Isabel

Palacio gótico 

Subiendo por unas escaleras llegas a lo que era el Palacio de Pedro IV, rey aragonés que amplió el palacio construyendo la Iglesia de San Martín y añadiendo varios salones que decoraron también en estilo mudéjar de nueva fábrica 
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Artesonado mudejar en el palacio gótico

Durante nuestra visita también pudimos ver una pequeña exposición dedicada a Goya, trasladada temporalmente debido a las obras del Museo de Zaragoza. El pintor nació en Fuendetodosa pocos kilómetros de la capital aragonesa.

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Cuadros de Goya

Palacio de los Reyes Católicos

Los reyes católicos, Isabel y Fernando tanto monta, monta tanto, también ampliaron el palacio con una escalera noble, otro Salón del Trono y el Salón de los Pasos Perdidos, antesala a la del trono. La portada de acceso al Salón del Trono está decorada con dos leones que sujetan el escudo de los cinco reinos: Sicilia, Granada, Aragón, León y Castilla.
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Puerto de acceso al Salón del Trono.   
  
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Escalera noble
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Cronología de los Reyes de Aragón

Tras rematar nuestra visita al palacio decidimos coger un bus de vuelta al centro, ya que hacía demasiado calor.

Catedral del Salvador (La Seo)

Buscando huir un poco del calor nos refugiamos en la Catedral del Salvador, también llamada La Seo por haber sido la primera catedral (sí, Zaragoza tiene dos catedrales, la otra es la Basílica del Pilar). Está construida sobre una antigua mezquita, cuyo minarete rememora la actual torre de 90 metros de altura. Su exterior resulta mucho más discreto de lo que uno espera para una catedral. Sin embargo, basta cruzar la puerta para descubrir un impresionante templo de cinco naves que refleja la importancia que tuvo Zaragoza durante siglos.
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Exterior de La Seo
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Cimborrio de la catedral en estilo gótico-mudejar
En efecto, el interior consta de cinco naves en planta de salón con una altura de más de 20 metros en bóveda de crucería.
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Interior de la Seo

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Capilla de San Valero, patrón de la ciudad
El Retablo Mayor es una joya del arte gótico europeo tallado en alabastro y madera policromada en el siglo XV.
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Retablo
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Retablo (detalle)
También el coro es digno de mención, con sus 117 asientos de madera de roble de Navarra y una reja de bronce dorado.
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Aunque la catedral tenía mucho más que ver, nosotros ya empezábamos a estar bastante cansados, así que decidimos ir a comer y acabamos en un restaurante sirio donde probamos algunas delicias de esta gastronomía (Restaurante Syriana). Fue una comida diferente y todo estaba realmente bueno; una opción muy recomendable para escapar de la cocina tradicional durante un día.
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Hummus, baba ganoush y otros entrantes típicos
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Taboulé
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Kibbé (adoro)
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Arroz
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Berenjenas
  
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Baklawa

Rosario de Cristal

Como aún hacía mucho calor, necesitábamos algún interior donde resguardarnos un rato. Así llegamos al edificio que guarda el Rosario de Cristal. Nunca habíamos oído hablar de ello pero parece ser que se trata de uno de los actos de las fiestas del Pilar más singulares. Se trata de una procesión que tiene lugar la noche del 13 de octubre, con unas espectaculares carrozas de cristal y portando faroles. Tiene que ser espectacular porque ya lo era visto así, quieto y sin iluminar en el museo.
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Farol del rosario
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Basílica del Pilar de cristal
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Carroza de la hispanidad

Teatro romano

Al lado del Rosario de Cristal se encuentra también el Teatro Romano de Caesar Augusta, que era el nombre de la ciudad en tiempos romanos. Se construyó en el siglo I y tenía capacidad para 6.000 espectadores. Una cifra realmente impresionante para la época. Funcionó durante la época más gloriosa de la ciudad, hasta el siglo III, en que comenzó su decadencia (y la de Roma en general). El teatro se fue desmantelando y sus materiales fueron usados en otras zonas. Aún así es impresionante como sigue estando conservado a día hoy. Se ven perfectamente las gradas y parte del escenario.
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Reconstrucción de Caesar Augusta con el Foro pegado al río y el teatro detrás
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Restos del teatro romano
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Centro de interpretación del teatro
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Reconstrucción del teatro

Termas públicas

Ya que estábamos por la ruta romana seguimos la visita por las termas que se encontraban muy cerca. Las Termas Romanas se construyeron también en el siglo I, y hoy en día se conservan los restos de una gran piscina y unas letrinas. Además el museo estaba amenizado con un vídeo sobre la función de las termas muy didáctico y explicativo que proyectaban antes de la visita.
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Entrada a las termas
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Restos de la piscina y preparados para el vídeo explicativo
 Ya después de tanta visita y un poco cansados de tanto andar y del calor, nos fuimos de nuevo a tapear por ahí (Casto café). Repetimos los torreznos porque es algo que en Galicia no tenemos y qué ricos que están, además de delicias como patatas y alcachofas rellenas.
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Con esta última parada dimos por terminado un intenso segundo día en Zaragoza. La Aljafería fue, sin duda, la gran protagonista de la jornada, aunque la visita a La Seo y los restos de Caesaraugusta demostraron que la ciudad conserva un patrimonio histórico mucho más rico de lo que imaginábamos.

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