Budapest día 2: Estatuas, Puente de las Cadenas, Castillo de Buda, Iglesia de Matías, Isla Margarita

by - 8:47

Las estatuas de Budapest

Ese día la peque nos levantó super temprano, lo cual nos vino muy bien para aprovechar el día. Nos dirigimos a explorar la otra orilla de la ciudad, la antigua Buda. Una de las cosas que nos llamó mucho la atención es que por toda la ciudad había muchas estatuas de diferentes motivos y personajes. En la orilla de Pest, cerca del puente de las cadenas, había muchísimas, y quizá las que más nos gustaron. Ahí va una muestra:
Sin título
La chica con el perro
Sin título
Estatua de la Princesita
Sin título
Estatua del pintor Ignác Roskovics

El Puente de las Cadenas

El Puente de las Cadenas es, junto con el parlamento, otro de los símbolos de la ciudad. Su importancia reside en ser el primer puente que unió las dos orillas de la ciudad, pues hasta entonces sólo se cruzaba en barco (aunque hay que apuntar que en invierno, al congelarse el río, se podía cruzar andando). Se construyó en el siglo XIX, aunque fue dinamitado por los alemanes tras la Segunda Guerra Mundial y reconstruido poco después.
Sin título
El puente, desde Buda.
Habíamos madrugado mucho, hacía un día espectacular y estábamos prácticamente solos, con el Danubio a nuestros pies y Buda a un lado y Pest al otro. Las vistas desde el puente fueron una de las cosas que más nos gustaron.
Sin título
Vistas del Castillo de Buda desde el Puente.
Buda se sitúa sobre una colina, así que no tiene nada que ver con la planita Pest. Para salvar el desnivel hasta lo alto, se puede subir en funicular,  que es lo que hicimos nosotros.
Sin título
Funicular de Budapest
Sin título
El corto recorrido del funicular
El funicular te deja al lado del castillo, pero habíamos madrugado tanto que aún no estaba abierto. Eran las 9 y abría a las 10. Así que primero disfrutamos las vistas y luego fuimos a la Iglesia de Matías, para aprovechar el tiempo mientras no abría el antiguo palacio. De camino nos encontramos un grupo de chinos que venían en la excursión del crucero, los únicos otros turistas a esas horas.
Sin título
Vistas del Parlamento
Sin título
Plano de Buda, a la salida del funicular

Iglesia de Matías

La Iglesia de Matías o Iglesia de Nuestra Señora fue una de las sorpresas del viaje y uno de los sitios que más nos gustó. Es una iglesia cristiana dedicada a la Virgen María, patrona del país. Se cree que la construcción de la primitiva iglesia fue iniciada por San Esteban, primer rey de Hungría, en el siglo XI. Posteriormente fue destruida y se volvió a construir en el siglo XIII pero debe su nombre a la ampliación que en el siglo XV realizó Matyas Corvinus. Durante la ocupación turca del siglo XVI se convirtió en mezquita para terminar reconvirtiéndose en iglesia en el siglo XIX. Pero además fue el lugar de coronación de los reyes húngaros y del emperador Francisco José y su esposa Elizabeth de Baviera (Sisi). Hoy en día acoge muchos conciertos gracias a su buena acústica, así como numerosas bodas por lo espléndido de su ornamentación.

El exterior es muy original, con sus azulejos de colores y su torre gótica.
Sin título
Exterior de la Iglesia de Matías
El interior, decorado enteramente de suelo a techo, es sorprendente. En su interior se guarda una réplica de la Santa Corona húngara sobre una imagen de la Virgen.
Sin título
Altar mayor
Sin título
Decoración interior y el púlpito
Sin título
Decoración interior
Sin título
Hasta el suelo estaba decorado
En las galerías se podía ver la muestra relativa al 150 aniversario de la coronación de Francisco José de Austria-Hungría y su esposa Elizabeth de Baviera (Sisi), en esta misma iglesia. En la coronación ella lució el vestido blanco y negro de estilo húngaro que habíamos visto en Viena.
Sin título
Parte de la exhibición sobre la coronación de la pareja real
En otra parte de la galería también encontramos la réplica de los símbolos de la patria: el orbe, el cetro y la Santa Corona, con su cruz torcida (se cree que se pudo dañar al guardarla de mala manera en su cofre).
Sin título
Las joyas de la corona

Bastión de los Pescadores

Justo enfrente de la Iglesia de Matías, mirando al Danubio, nos encontramos con otro de los sitios que nos parecieron más especiales de la ciudad. Se trata de Bastión de los pescadores, un mirador de estilo neogótico del siglo XIX cuyas siete torres representan las siete tribus magiares que se asentaron en tierras húngaras. Se construyó con motivo de la celebración del milenio, en la que se conmemoraban los 1.000 años del reino de Hungría.

La vista desde la parte de abajo es gratuita, pero desde el piso de arriba es de pago. Nosotros sólo visitamos la parte de abajo porque habíamos leído que la vista desde arriba era idéntica.
Sin título
Bastión de los pescadores desde la iglesia, con la estatua de San Esteban en el centro.
Sin título
El bastión es un bonito mirador
Sin título
Vistas desde el bastión

Castillo de Buda

Ya era hora de volver al Castillo de Buda, el antiguo palacio de los reyes húngaros hoy en día reconvertido en Galería Nacional de Hungría. Como al día siguiente era festivo y cerraba (conmemoraban la Revolución de 1956 y la proclamación de la república), había más gente de lo normal y para entrar tuvimos que hacer una pequeña cola.
Sin título
El edificio es bastante chulo por dentro pero, evidentemente, no hay ni rastro del antiguo palacio salvo por la inmensidad del propio edificio. La visita sólo es apta para los amantes de la pintura. Nosotros lo tuvimos que ver bastante rápido, porque la peque no estaba nada cómoda y no paraba de balbucear en su lenguaje. Como no queríamos incomodar a nadie, no quisimos extender mucho más la visita.
Sin título
Interior del museo
Sin título
Si nos paramos un poco más en la parte del antiguo salón del trono, donde se exponen unos retablos barrocos bastante impresionantes:
Sin título
Tuvimos suerte y encontramos un lugar de descanso con puffs en el propio museo, cerca de la terraza. Mientras uno jugaba con la peque el otro subía a apreciar las vistas de la cúpula.
Sin título
La zona de descanso
Sin título
Vistas desde al cúpula
Con la peque más descansada intentamos visitar la exposición temporal de Frida Kahlo, pero la peque se volvía a quejar y había muchísima gente (había que hacer cola para ver cada cuadro) así que la vimos muy por encima porque fue imposible otra cosa. Teníamos que acomodarnos a ella, que parecía que tenía sueño pero no se quería dormir ahí dentro. La cosa mejoró cuando salimos a la calle y enseguida se calmó y se durmió.

Dejando atrás el palacio nos topamos con el Palacio Sándor, residencia oficial del presidente del República de Hungría.
Sin título
El Palacio Sandor
Casi sin querer, buscando una zona por donde bajar a la orilla desde lo alto de la colina y perdiéndonos por entre las calles llegamos al pequeño pero encantador Parque Europa, donde cada árbol tenía el nombre de una capital europea. Fueron plantados por los líderes de esos países, y cada especie es representativa del país en cuestión.
Sin título

Isla Margarita

A pesar de ir cargados con la peque en la mochila nos animamos a ir andando por la orilla del Danubio hasta Isla Margarita. El Puente Margarita, de color amarillo, une ambas orillas con la isla, situada en el medio, y fue el segundo puente permanente sobre el río después del Puente de las Cadenas.
Sin título
La isla nos recibió con un espectáculo de música en su fuente principal, al ritmo de canciones pop. Si tenéis curiosidad que es eso de la fuente musical, os dejo un video para que lo veáis.
Sin título


Isla Margarita es un parque muy popular durante los fines de semana para hacer actividades al aire libre, picnics, paseos... La verdad es que el entorno es muy agradable, ya que no hay coches y prácticamente sólo se ve verde. Salpicados por el parque se encuentran distintos enclaves como los restos de una iglesia, la fuente musical, un balneario, un hotel, un pequeño zoo...
Sin título
La Torre del Agua, entre los árboles
A nosotros nos apeteció ir hasta el jardín japonés. casi al final de la isla. El nombre era muy sugerente, pero al final no era para tanto (sobre todo después de haber estado en Japón, claro).
Sin título
Estanque con nenúfares en el jardín japonés
Sin título
Otra parte del mini jardín
Sin título
Pozo musical
La isla tiene 2,5 kilómetros de largo, y se puede recorrer a pie, en bici, en carrito tipo golf, tren turístico, etc. Yo estaba tan cansada que le dije a Mr. Knook cuando entramos de coger una bici o algo, pero como queríamos recorrer la isla hasta el final pero sin volver al punto de partida no nos compensaba (porque lo que sea que alquilásemos tendríamos que devolverlo después). No sé por qué le hice caso, si llegué al final agotada. Estábamos sin comer desde por la mañana y me estaba dando un bajón importante (la lactancia consume muchas calorías). La vuelta fue algo accidentada. Casi arrastrándome llegué a la parada del tranvía en el puente, desde allí teníamos que hacer trasbordo y coger el metro hasta el hotel, pero estaba en obras y tuvimos que coger un autobús que suplía la línea de metro (y perder tiempo preguntando e informándonos). Para cuando llegamos al hotel estaba agotada. Llevaba desde las 11 sin comer, así que mandé a Mr. Knook a por algo y las chicas nos quedamos descansando.
Sin título
De su exploración por los alrededores Mr. Knook descubrió un sitio muy guay que tenía comida libanesa-israelí-mediterránea, así que nos pusimos las botas con hummus, falafel, cuscús y demás cosas ricas (Hummusbar: muy recomendable).
Sin título Sin título

Te puede interesar

0 comentarios